El interés por la alimentación saludable crece entre jóvenes, impulsado por la exposición diaria a contenidos en redes sociales. Un grupo de investigadores evaluó qué factores inciden en la tendencia a desarrollar Ortorexia Nerviosa, un trastorno que implica una obsesión por la comida considerada saludable. El estudio se realizó en una universidad privada de Estambul con 892 estudiantes de 18 a 65 años.
Los resultados muestran que el 23% de los encuestados presenta una tendencia significativa a la Ortorexia Nerviosa. El análisis identificó que el uso de plataformas visuales como Instagram, TikTok y Pinterest se relaciona con un aumento de este comportamiento alimentario. Según los autores, la duración diaria frente a la pantalla no resulta tan relevante como el tipo de plataforma utilizada.
De acuerdo con la investigación, otras variables asociadas a una mayor tendencia incluyen ser soltero, tener un índice de masa corporal elevado, estudiar nutrición, recibir terapia nutricional y realizar actividad física intensa. También influye haber seguido restricciones alimentarias en los últimos seis meses y comprar alimentos motivados por información vista en redes sociales.

Plataformas visuales y riesgo alimentario
El trabajo señala que las redes sociales visuales inciden más sobre la conducta alimentaria que aquellas basadas en texto. En particular, Instagram, TikTok y Pinterest generan mayor exposición a imágenes y mensajes sobre dietas, recetas y estilos de vida saludables. La interacción con estos contenidos promueve una preocupación excesiva por la calidad de los alimentos y puede desencadenar conductas restrictivas.
Según los datos presentados, los estudiantes que utilizan estas plataformas con fines informativos sobre nutrición muestran una tendencia más alta a la Orthorexia Nervosa. Además, seguir cuentas de profesionales, influencers o celebridades que difunden contenidos sobre alimentación saludable incrementa el riesgo de desarrollar obsesiones alimentarias.
El estudio destaca que el 9,1% de los participantes no sigue a nadie en redes sociales para obtener información sobre nutrición. Estos estudiantes presentan niveles más bajos de tendencia ortoréxica, lo que refuerza la influencia de los referentes digitales en los hábitos alimentarios.

Factores asociados y diferencias entre grupos
La prevalencia de ortorexia nerviosa varía según la carrera universitaria. Los estudiantes de nutrición y dietética presentan la mayor tendencia, mientras que los de odontología, fisioterapia y otras áreas de la salud muestran tasas menores. Entre quienes no estudian disciplinas de la salud, la prevalencia también se mantiene relevante.
El análisis revela que el índice de masa corporal y el hecho de recibir terapia nutricional se asocian con una mayor tendencia a la ortorexia nerviosa. El estudio no encontró diferencias significativas por sexo, lugar de residencia o consumo de alcohol y tabaco. También se descartó la influencia de la edad, el nivel socioeconómico y la actividad de cocina o compras en supermercados.
De acuerdo con las observaciones, las personas que realizan actividad física intensa o que siguieron dietas restrictivas en los últimos meses presentan mayor riesgo. La compra de alimentos bajo la influencia de campañas y publicaciones en redes sociales también aparece como un factor relevante.

La duración no determina el riesgo
Los resultados indican que la cantidad de horas diarias en redes sociales no se asocia con una mayor tendencia a la ortorexia nerviosa. El factor determinante es el tipo de plataforma y la finalidad de su uso. La exposición a imágenes, recetas y recomendaciones alimentarias en Instagram, TikTok y Pinterest pesa más que el tiempo total conectado.
Según el estudio, la interacción con contenidos visuales provoca mayor impacto psicológico y facilita conductas obsesivas. La preferencia por seguir cuentas no profesionales también contribuye al riesgo, ya que la información puede carecer de base científica. Por el contrario, el uso de plataformas como Twitter o Facebook no mostró relación significativa con el desarrollo del trastorno.
Datos similares en investigaciones de 2025 respaldan estas conclusiones. Otras publicaciones coinciden en señalar que las redes visuales favorecen conductas restrictivas, mientras que las plataformas centradas en texto tienen menor impacto en relación a la ortorexia nerviosa.

Implicancias y recomendaciones
El estudio subraya la importancia de educar a los estudiantes sobre el consumo crítico de contenidos en redes sociales.
Los investigadores sugieren que la prevención debe centrarse en promover la alfabetización mediática y la consulta con profesionales calificados en nutrición. Recomiendan incluir talleres de educación digital y salud mental en los programas universitarios, así como fortalecer el acompañamiento psicológico durante terapias nutricionales.
De acuerdo con los autores, la investigación aporta evidencia sobre la influencia de las redes sociales visuales en la aparición de conductas obsesivas con la alimentación saludable. Aunque la ortorexia nerviosa aún no cuenta con criterios diagnósticos claros, los resultados muestran su creciente prevalencia en jóvenes universitarios.
Los datos advierten sobre el papel de las redes sociales visuales en la construcción de hábitos alimentarios extremos. El desafío consiste en identificar y reducir los factores de riesgo, y en orientar a los estudiantes hacia fuentes confiables de información nutricional.
El vínculo entre el tipo de red social y la ortorexia nerviosa emerge como un tema prioritario para la salud pública y la investigación futura. La intervención preventiva y la educación resultan claves para disminuir la incidencia de este trastorno entre los jóvenes.

Con información de Infobae por Brisa Bujakiewicz.
