Establecer límites claros entre la vida profesional y personal exige estrategias como la creación de espacios diferenciados, la práctica de actividades ajenas al trabajo y la gestión activa de notificaciones y comunicaciones.

La dificultad para desconectarse preocupa cada vez más en la era digital, impulsada por la tecnología, el teletrabajo y el presentismo, según expertos citados por The Guardian. La difuminación de los límites entre los ámbitos personal y laboral afecta a un número creciente de trabajadores y genera riesgos concretos para la salud mental y el bienestar, una tendencia respaldada por diversos estudios recientes.
La presión para estar disponible fuera del horario de oficina intensifica el presentismo, entendido como trabajar más allá de lo estipulado o incluso estando enfermo.
Un estudio de Business in the Community reveló que el 55% de los empleados siente la obligación de responder mensajes y correos fuera del horario laboral. Además, dos de cada cinco trabajadores afirman realizar horas extra por una carga excesiva.

Evidencia científica: la desconexión como clave del bienestar
La falta de separación perjudica la salud mental. Sabine Sonnentag, profesora de psicología laboral y organizacional en la Universidad de Mannheim, explicó a The Guardian: “Existe una relación positiva entre la desconexión psicológica y el desempeño laboral”. Advirtió que la ausencia de esa separación provoca “malestar anímico y deterioro del bienestar”.
La importancia de la desconexión fue confirmada por múltiples estudios recientes. Una investigación publicada en el Journal of Happiness Studies (2025) identificó la desconexión psicológica como un factor clave para el bienestar de los empleados, con efectos comprobados en la satisfacción laboral, las emociones y la calidad de vida en general.
El impacto positivo de la desconexión se mantiene estable incluso ante contextos de crisis, como la pandemia de Covid-19, y es universal para distintos perfiles de empleados. El estudio señala que organizaciones y responsables de políticas públicas deben fomentar la desconexión para salvaguardar la salud y el bienestar de los trabajadores.

El teletrabajo, la dificultad de desconectar y el “enganche” laboral
La “emergencia digital” afecta tanto a quienes trabajan en oficinas como a quienes lo hacen desde casa. Un estudio conjunto de la Universidad de Manchester y su homóloga metropolitana asoció el chequeo de correos laborales en horas personales con peores indicadores de salud física y psicológica.
Además, un trabajo de 2024 en Discover Psychology analizó la realidad japonesa y confirmó que quienes trabajan desde casa enfrentan más obstáculos para desconectarse y muestran niveles más altos de “enganche” laboral. Este “enganche” puede traducirse en más motivación, pero también en mayor dificultad para separar el trabajo de la vida personal.
El estudio subraya que la capacidad de controlar los pensamientos sobre el trabajo fuera del horario laboral es limitada, incluso para quienes poseen habilidades avanzadas de “control mental”. El teletrabajo, por tanto, incrementa el riesgo de que las fronteras trabajo-vida se diluyan aún más.
La paradoja de la recuperación y la importancia de los rituales
Ante estos fenómenos, surge la paradoja de la recuperación. Sonnentag advierte que cuanto mayor es el estrés laboral, más urgente resulta recuperarse y, sin embargo, más difícil se vuelve lograrlo.
Bajo condiciones de sobrecarga o conflictos, separar el trabajo del tiempo personal se complica, lo que provoca que el trabajador continúe pensando en tareas o retome actividades fuera de horario.
Para contrarrestar este fenómeno, los especialistas recomiendan instaurar rutinas claras al finalizar la jornada. Claire Ashley, exmédica general y experta en agotamiento laboral, sugirió a The Guardian cerrar el día laboral con un “ritual de cierre”. “Realizar una rutina específica actúa como señal para desactivar el estrés: puede ser moverse, bailar, resolver un pasatiempo o guardar todo lo relacionado al trabajo fuera de la vista”, indicó Ashley.
No se trata de trabajar más, sino de dedicar unos minutos a anotar pendientes o tareas sin concluir, estrategia que un estudio de la Universidad Ball State asoció con una desconexión más efectiva.
Espacios, actividades y límites: herramientas de autocuidado
La separación física resulta fundamental, especialmente en el teletrabajo. Ashley aconseja distinguir físicamente los espacios de trabajo y vida personal. Si no es posible disponer de una habitación exclusiva, apartar los objetos laborales ayuda a dejar atrás el rol profesional al concluir la jornada.
El compromiso con actividades ajenas al trabajo contribuye a marcar el fin del día laboral. Un estudio del Centro para el Trabajo, la Organización y el Bienestar de la Universidad Griffith en 2023 identificó como estrategias eficaces la actividad física, el tiempo social y los hobbies creativos.
Lo fundamental, según Sonnentag, es que cada persona encuentre una actividad que le permita desconectarse mentalmente, recuperar autonomía y sentir control sobre su tiempo libre. “No existe una táctica universal: lo que sirve a uno, puede no funcionar en otro”, resumió.
Gestionar activamente las notificaciones, eliminar aplicaciones laborales fuera de turno y utilizar un teléfono exclusivo para cuestiones profesionales son recomendaciones para delimitar la comunicación y establecer límites laborales claros.
Louise Cashman, psicóloga organizacional y responsable de bienestar, relató a The Guardian que utiliza respuestas automáticas fuera de horario para informar sobre su disponibilidad y así gestionar las expectativas de los demás.

Cultura corporativa y el papel de los líderes
El ambiente laboral y la cultura organizacional desempeñan un papel relevante en la posibilidad real de desconexión. Un tercio de los encuestados en el estudio de Manchester indicó que sus superiores los contactan fuera del horario habitual.
La expectativa de responder mensajes durante el tiempo libre impacta directamente en el bienestar y agrava el presentismo. Cashman compartió que solo después de experimentar agotamiento profesional en recursos humanos decidió especializarse en bienestar laboral, subrayando la necesidad de un entorno que facilite estas prácticas.
Los expertos recuerdan que sentir pasión y satisfacción por el trabajo no elimina la necesidad de descanso. Incluso las personas más comprometidas pueden sufrir agotamiento si no cuentan con espacios de recuperación.
“Las jornadas de descanso y desconexión no solo previenen el desgaste, también revitalizan la motivación y ayudan a enfrentar nuevas tareas”, subrayó Sonnentag en declaraciones recogidas por The Guardian.

El equilibrio: desafío y necesidad universal
Tampoco la reflexión positiva sobre el trabajo sustituye la pausa. Aunque pensar en logros personales puede mejorar el ánimo, mantenerse mentalmente conectado con el trabajo consume energía y, a la larga, agota. El verdadero reto consiste en encontrar un equilibrio personal que permita disfrutar la vocación sin sacrificar el propio bienestar.
El amor por la profesión no exime del agotamiento; de hecho, puede anticiparlo. Reservar espacios para el descanso es imprescindible para todos, independientemente de cuánto disfruten de su labor. La evidencia científica es clara: la desconexión mental y física es un derecho y una necesidad universal para la salud y la felicidad en el trabajo.