Offline
Arquitectura corporativa para operar en múltiples jurisdicciones
Por: Erick Lasso, Gerente General de KLASS ASESORES @klassasesores
Publicado en 19/02/2026 09:03 • Actualizado 19/02/2026 14:07
Erick Lasso

 

Las empresas que logran proyectarse fuera del Ecuador comparten una característica estructural, fueron rediseñadas antes de cruzar fronteras.

La internacionalización exige una evolución profunda en la configuración societaria, financiera y organizacional. La diferencia entre vender en otro país y operar en otro país es arquitectónica, puesto que, ingresar a nuevas jurisdicciones implica gestionar riesgos regulatorios diferenciados, sistemas tributarios independientes, marcos contractuales propios y dinámicas financieras que requieren precisión técnica; el punto de partida es la definición del modelo corporativo.

El holding operativo concentra ingresos, contratos y activos en la matriz, este esquema resulta eficiente cuando la operación se mantiene homogénea. En escenarios internacionales, el holding estratégico, que administra participaciones en subsidiarias autónomas, ofrece ventajas sustanciales, segmentación de riesgo por jurisdicción, facilidad para estructurar inversión por proyecto y claridad en la valoración individual de cada unidad. Esta configuración permite proyectar cada filial como un centro independiente de rentabilidad y como un vehículo potencial de atracción de capital.

La medición financiera adquiere un rol central, la expansión exige indicadores exactos por mercado y por unidad estratégica; margen EBITDA, retorno sobre patrimonio (ROE) y retorno sobre activos (ROA) deben calcularse de forma individualizada.

En mercados desarrollados, un ROE anual del 15 % constituye una referencia histórica de desempeño competitivo, en empresas consolidadas. Contar con métricas segmentadas permite evaluar eficiencia en asignación de capital y priorizar mercados con mayor productividad financiera.

La estructura organizacional también evoluciona, las compañías que operan en múltiples territorios suelen migrar desde esquemas puramente funcionales, hacia modelos por unidades estratégicas de negocio o estructuras regionales con autonomía operativa. Esta configuración facilita la adaptación normativa y comercial sin perder control estratégico desde la matriz, ya que cada unidad administra su presupuesto, flujo de caja y objetivos de rentabilidad con responsabilidad directa ante el directorio.

Otro componente decisivo es la separación de activos, la estructuración jurídica diferenciada para activos inmobiliarios, industriales, logísticos o intangibles fortalece la protección patrimonial y mejora la negociación financiera. Los inversionistas y entidades bancarias valoran estructuras donde el riesgo operativo se encuentra delimitado con precisión, por ende, esta claridad incrementa la confianza y reduce el costo de financiamiento.

La disciplina contable bajo Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF), consolida la credibilidad externa. Estados financieros auditados y comparables internacionalmente reducen asimetrías de información y facilitan alianzas estratégicas. El lenguaje financiero uniforme, permite que la empresa dialogue con capital extranjero en condiciones técnicas equivalentes.

La gobernanza completa el diseño, directorios activos, comités especializados y mecanismos formales de supervisión fortalecen la toma de decisiones. La presencia de miembros independientes aporta visión externa y aumenta la calidad del análisis estratégico. La gobernanza estructurada se traduce en mayor previsibilidad y en una percepción de estabilidad ante socios internacionales.

La internacionalización, entendida como arquitectura corporativa, convierte a la empresa en una plataforma escalable por diseño. Cada mercado se integra como una unidad estructurada, medible y financieramente transparente; esta lógica permite atraer inversionistas, desarrollar alianzas transfronterizas y negociar desde una posición técnica sólida.

Las compañías que adoptan este enfoque, transforman su naturaleza organizacional, dejan de operar como estructuras locales ampliadas y se configuran como sistemas corporativos capaces de administrar complejidad con método.

El resultado es una organización preparada para interactuar con múltiples marcos regulatorios, captar capital con fundamentos verificables y proyectar crecimiento con control estratégico.

La internacionalización, abordada desde la arquitectura empresarial, se convierte en una decisión de ingeniería corporativa respaldada por datos, estructura y gobernanza.

Erick Lasso

Ingeniero en Administración de Empresas y Máster en Gestión Estratégica y Alta Dirección

Gerente General de KLASS ASESORES - @klassasesores

Columnista www.vibramanabi.com

20/2/2026

 

 

Comentarios
¡Comentario enviado exitosamente!

Chat Online