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La regla 7-7-7: cómo solo 21 minutos pueden ser claves en el desarrollo emocional infantil
Publicado en 19/02/2026 15:20
BIENESTAR
Con información de Infobae por Lucila Waicman.

Dedicar 21 minutos diarios de atención exclusiva a los hijos puede transformar la dinámica familiar, según explicó Jordyn Koveleski Gorman, especialista en desarrollo infantil y fundadora de Eat Play Say, en declaraciones a Hello! Magazine.

La propuesta, conocida como la “regla 7-7-7”, sugiere repartir ese tiempo en tres momentos clave del día, con el objetivo de fortalecer el vínculo emocional y adaptarse a las necesidades reales de cada niño.

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La “regla 7-7-7” no es rígida ni exige cronómetros. Propone que los padres encuentren siete minutos sin distracciones para sus hijos al iniciar la jornada, después del reencuentro tras la escuela o guardería, y antes de dormir.

Según Koveleski Gorman, estos momentos de transición suelen ser periodos de vulnerabilidad emocional para los niños. “La intención detrás de la regla 7-7-7 es positiva. Ofrece a los padres una estructura sencilla para priorizar tiempo con sus hijos cuando más lo necesitan”, aseguró la experta.

La propuesta de Koveleski Gorman encuentra respaldo en investigaciones recientes.

Un estudio de la Universidad de Harvard sobre desarrollo infantil sostiene que la calidad de la interacción entre padres e hijos, incluso en lapsos breves, impacta de manera significativa en la formación de lazos seguros.

Los expertos del Center on the Developing Child de Harvard han concluido que “las interacciones breves pero constantes, cargadas de atención y afecto, son determinantes para el desarrollo emocional y cognitivo en la infancia”.

Por su parte, la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) publicó datos que refuerzan la importancia de la presencia consciente.

En una investigación sobre rutinas familiares y bienestar infantil, los científicos de UCLA subrayaron que los rituales cotidianos —como compartir una merienda o el momento previo al sueño— refuerzan la autoestima y la sensación de seguridad de los niños, incluso si la duración es limitada.

504.400+ Niños Jugando En La Escuela Fotografías de stock, fotos e imágenes  libres de derechos - iStock

La especialista resaltó a Hello! Magazine que los cambios de escenario —el despertar, el regreso a casa, o el final del día— suelen ser fuentes de estrés para los niños. Estos momentos, en palabras de la especialista, “requieren acompañamiento breve pero constante”, ya que la presencia adulta ofrece un andamiaje emocional que ayuda a los pequeños a regular sus emociones.

La Asociación Americana de Psicología ha confirmado que la atención exclusiva de los padres durante las transiciones diarias reduce los niveles de ansiedad infantil y mejora la comunicación dentro del hogar.

Así, la “regla 7-7-7” actúa como una herramienta preventiva para anticipar episodios de irritabilidad, ansiedad o retraimiento.

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Uno de los puntos más destacados en las declaraciones de Koveleski Gorman es la advertencia sobre los riesgos de interpretar la regla de manera rígida.

“La conexión no está en el número. No se trata de medir siete minutos ni de hacerlo ‘correctamente’. Es cuestión de estar presentes de forma que el niño lo perciba”, enfatizó la experta a Hello! Magazine.

La regla, por tanto, no impone una fórmula inflexible, sino que invita a los padres a identificar las oportunidades de conexión adaptadas a su realidad.

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Cualquier momento del día puede servir para crear un lazo coherente y repetido, incluso si ocurre fuera de los periodos sugeridos. Los gestos simples —una charla breve, un abrazo, o compartir un silencio— pueden ser igual de efectivos si responden a las señales que los hijos emiten.

La presión social y la autoexigencia por brindar atención continua representan una carga frecuente en las familias actuales.

La “regla 7-7-7” ofrece alivio al recordar que no es necesario estar presente durante largas horas para lograr un vínculo saludable. afirma la especialist.

Según Koveleski Gorman, “los cortos periodos de conexión son suficientes para promover la felicidad y un apego saludable entre padres e hijos”.

Diversos estudios —como los realizados en la Universidad de Oxford— han demostrado que la consistencia de los rituales familiares, más que la extensión temporal, es lo que estructura el apego seguro y fomenta la resiliencia en la infancia.

El Departamento de Psiquiatría Infantil de Oxford concluyó que “es la repetición y previsibilidad en el afecto lo que brinda seguridad al niño, no el tiempo en sí mismo”.

Ante este panorama, Koveleski Gorman concluyó en Hello! Magazine que la “regla 7-7-7” puede funcionar como un recordatorio útil para moderar el ritmo cotidiano y priorizar el vínculo familiar.

No obstante, insistió en que lo más importante es identificar las señales de los hijos y responder con sensibilidad a sus necesidades en cada momento.

La evidencia científica y la experiencia clínica coinciden en señalar que la atención plena, aunque sea breve, resulta fundamental para el bienestar infantil.

La clave radica en la capacidad de los padres para estar presentes, escuchar y reaccionar ante las emociones de sus hijos, fortaleciendo así la relación y el desarrollo integral de la familia.

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