
Casi todos los sistemas del cuerpo dependen del agua para funcionar y sobrevivir. Se sabe que el agua constituye casi el 60% del peso corporal, un dato que revela lo importante que es mantenerse hidratado, según explica la Clínica Mayo.
La hidratación ayuda a regular la temperatura corporal, transportar nutrientes y oxígeno a las células, lubricar las articulaciones, eliminar los desechos y ayuda a controlar la presión arterial, de acuerdo a la entidad.
Según diferentes estudios, existe una relación entre el estado de hidratación y la presión arterial.
Una investigación realizada por los National Institutes of Health (NIH) de Estados Unidos señaló que la hipohidratación —cuando el organismo mantiene menos agua que las fluctuaciones consideradas normales— puede influir en el desarrollo o agravamiento de la hipertensión.
En otro estudio, los NIH señalaron que “los adultos que se mantienen bien hidratados parecen mantenerse más saludables, desarrollan menos condiciones crónicas, tales como enfermedades cardíacas y pulmonares, y viven más tiempo en comparación con los que no ingieren suficientes líquidos”.
“La deshidratación se produce cuando el cuerpo pierde más agua de la que ingiere, lo que puede provocar un desequilibrio de electrolitos y fluidos. Estar deshidratado puede tanto reducir como elevar los niveles de presión arterial, explicó el doctor Ian Del Conde, cardiólogo y especialista en medicina vascular de Baptist Health Miami Cardiac & Vascular Institute en un artículo de Baptist Health South Florida.
“Cuando una persona se deshidrata, el volumen sanguíneo disminuye, lo que inicialmente puede provocar un descenso de la presión arterial”, señaló Del Conde. “Sin embargo, a medida que el cuerpo intenta compensar, libera ciertas hormonas que pueden contraer los vasos sanguíneos y hacer que aumente la presión arterial. Esto significa que la deshidratación puede provocar tanto una presión arterial baja como alta”.

El control del sodio es clave
La gestión de la presión arterial requiere atención tanto a la hidratación como a la dieta. Un estudio publicado en la revista JAMA demostró que el 72% de los participantes registraron una caída en su presión arterial sistólica tras reducir la ingesta de sodio, incluso entre quienes ya utilizaban fármacos antihipertensivos.
Del Conde puntualizó: “Está demostrado que la ingesta de sodio (o sal) influye en la presión arterial”. Según el especialista de Baptist Health, aunque existe variación en la sensibilidad individual a la sal, la recomendación general es no añadir sal adicional a los alimentos para cualquier persona hipertensa.
Cuando la persona está deshidratada, tiene menos agua en el torrente sanguíneo, por lo que el sodio se concentra más. Este aumento de sodio desencadena la liberación de vasopresina, una hormona que ayuda al cuerpo a retener agua. Esta también provoca el estrechamiento de los vasos sanguíneos, denominado vasoconstricción, lo que puede producir un aumento de la presión arterial, a veces de forma repentina o significativa.
En síntesis, la combinación de una hidratación correcta y una reducción en el consumo de sodio puede influir positivamente en el control de la presión arterial, contribuyendo a reducir el riesgo de complicaciones cardiovasculares tanto en el corto como en el largo plazo.

Según el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, los síntomas de deshidratación son los siguientes:
Mareos o aturdimiento
Fatiga
Sed extrema
Boca seca
Ojos hundidos
Orina oscura y de olor fuerte.
Disminución de la micción
latidos cardíacos rápidos
Respiración rápida y superficial
Desorientación
Cuánta agua beber a diario
Las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de los Estados Unidos determinaron que una ingesta diaria adecuada de líquidos es la siguiente:
Aproximadamente 15,5 vasos (3,7 litros) de líquidos al día para los hombres
Aproximadamente 11,5 vasos (2,7 litros) de líquidos al día para las mujeres
Estas recomendaciones incluyen los líquidos del agua, otras bebidas y los alimentos.
Aproximadamente el 20 % de la ingesta de líquidos diaria suele provenir de los alimentos y, el resto, de las bebidas, afirmó la Clínica Mayo.
Según la Clínica Mayo, la ingesta de líquidos es adecuada si la persona rara vez tiene sed y la orina es incolora o de color amarillo claro.
Para prevenir la deshidratación y asegurarse de que el cuerpo reciba los líquidos que necesita, hay que hacer del agua la bebida favorita, afirmó la clínica y recomendó beber un vaso de agua en estos momentos:
Con cada comida y entre comidas
Antes, durante y después de hacer ejercicio
Si se tiene sed
Cómo bajar la presión arterial de forma natural
El estado de hidratación es sólo uno de los factores que pueden influir en la presión arterial. Junto a una hidratación saludable, el doctor Del-Conde recomendó los siguientes hábitos para el control de la presión arterial:
Mantener un peso saludable
Participar en ejercicio con regularidad
Reducir la ingesta de sodio
Limitar el consumo de alcohol
Manejar el estrés
Incorporar alimentos ricos en potasio, magnesio y fibra

Para reducir el sodio en la alimentación la Clínica Mayo recomendó:
Leer las etiquetas de los alimentos. Buscar alimentos y bebidas que tengan bajo contenido de sodio.
Consumir menor cantidad de alimentos procesados. Solo una pequeña cantidad de sodio se encuentra presente de manera natural en los alimentos. La mayoría del sodio se agrega durante el procesamiento.
No agregar sal. Usar plantas aromáticas o especias para dar más sabor a los alimentos.
Cocinar. Al cocinar de forma casera se puede controlar la cantidad de sodio en las comidas.
“Una alimentación que contenga gran cantidad de granos o cereales integrales, frutas, verduras y productos lácteos con bajo contenido de grasa, y niveles bajos de grasas saturadas y colesterol puede disminuir la presión arterial alta hasta en 11 mm Hg. Entre los planes de alimentación que ayudan a controlar la presión arterial, se encuentran la dieta DASH (enfoques dietéticos para detener la hipertensión) y la dieta mediterránea", señaló la entidad.

Con información de Infobae.
