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Entre bombardeos y cooperación: ¿funcionará la ‘nueva fase’ de la guerra contra las drogas en Ecuador?, el análisis de InSight Crime
Por: Gavin Voss - InSight Crime.
Publicado en 31/03/2026 14:25
ECUADOR
Imagen de la red. #Vibra #Manabí #Nipponflex Pedidos: vibramanabi@gmail.com

El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, asegura que, a dos años de haber lanzado su ofensiva contra el crimen organizado, esta entra en una “nueva fase” que combina más de la misma militarización de mano dura con un mayor énfasis en la cooperación internacional, especialmente con Estados Unidos y Europa. Pero, ¿realmente será distinta o más efectiva que la anterior?

El relanzamiento de medidas ya conocidas, como los toques de queda y las detenciones masivas de presuntos colaboradores de pandillas, ahora se complementa con bombardeos aéreos con respaldo de Estados Unidos y operaciones contra redes de narcotráfico transatlántico en coordinación con agencias europeas.

Estas medidas llegan en un momento en que Noboa enfrenta una creciente presión para frenar la escalada de violencia en el país. Su gobierno ha logrado capturar a los líderes de las principales estructuras criminales de Ecuador —los Lobos, los Choneros, los Tiguerones y los Chone Killers—, pero estas detenciones han desatado disputas internas que llevaron la tasa de homicidios a un récord de 50 por cada 100.000 habitantes en 2025. Por segundo año consecutivo, Ecuador se convirtió en el país más violento de América Latina.

A más mano dura, ¿más problemas?

El pasado 3 de marzo, el Comando Sur de Estados Unidos anunció que estaba llevando a cabo operaciones conjuntas con Ecuador contra “narcoterroristas”. El gobierno estadounidense considera a dos grupos criminales ecuatorianos —los Lobos y los Choneros— como “organizaciones terroristas extranjeras”. Días después, autoridades de ambos países difundieron videos en los que se observa a fuerzas ecuatorianas realizando bombardeos aéreos contra una estructura en una zona selvática, cerca de un río.

El gobierno de Ecuador afirmó que el campamento, ubicado en la provincia de Sucumbíos, en la frontera con Colombia, era un punto de descanso utilizado por Johnathan Alfredy Tole Collazos, alias “Mono Tole”, líder del grupo criminal Comandos de la Frontera. Este grupo, originario de Colombia, es uno de los varios que controlan rutas del tráfico de cocaína y actividades de minería ilegal en la región fronteriza de Ecuador. Sin embargo, habitantes de la zona que hablaron con The New York Times señalaron que el ataque impactó una finca lechera.

El bombardeo marcó una nueva escalada en el uso de la fuerza en la región, y refleja ataques similares quehan dejado al menos 163 muertos en operativos estadounidenses contra presuntos narcotraficantes en el Caribe y el Pacífico, iniciados en septiembre del año pasado. Pero los ataques terrestres en la frontera ecuatoriana prometen pocos avances en materia de seguridad.

“Golpear un campamento en el norte de Ecuador, en zonas remotas, no cambia la situación de seguridad para la gran mayoría de los ecuatorianos, que vive en grandes centros urbanos”, dijo a InSight Crime James Bosworth, fundador de la firma de análisis de riesgo político Hxagon.

Mientras tenían lugar los bombardeos, Noboa estaba en Miami para la inauguración del “Escudo de las Américas”, una “coalición militar” encabezada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que busca “erradicar a los carteles criminales”. Poco después, su gobierno decretó un toque de queda de 15 días en cuatro provincias, con el argumento de que permitiría “atacar y destruir” a los grupos criminales durante la noche. Las autoridades añadieron que las fuerzas de seguridad estadounidenses brindarían apoyo, aunque no dieron más detalles.

Los toques de queda y los operativos de seguridad se han vuelto una constante en Ecuador. Un estudio del Observatorio Ecuatoriano de Conflictos encontró que las provincias costeras de Manabí, Guayas, Los Ríos y El Oro han estado bajo estado de excepción —una medida que permite a las Fuerzas Armadas apoyar a la policía en tareas de seguridad y suspende derechos como la inviolabilidad del domicilio— durante el 82% de los primeros dos años del gobierno de Noboa.

Los operativos contra el crimen organizado han generado conflictos tanto al interior de los grupos como entre ellos, a medida que se reconfiguran tras la captura de sus líderes. Además, las detenciones masivas —más de 2.000 personas fueron arrestadas durante el toque de queda de dos semanas en marzo— siguen alimentando un sistema penitenciario que funciona como semillero y espacio de reclutamiento para las organizaciones criminales.

Fernando Carrión, experto ecuatoriano en seguridad, no ve indicios de que la nueva ofensiva del gobierno de Noboa vaya a tener un impacto sostenido sobre estas estructuras.

“Hay una especie de retirada estratégica de las organizaciones criminales para entender un poco más cómo está operando [el gobierno]”, dijo a InSight Crime. “Una vez que comprendan esa situación, la impresión que yo tengo es que volverán a sus andanzas con una fuerza probablemente mayor”.

Ecuador no es El Salvador

Muchos ecuatorianos respaldan las medidas de mano dura de Noboa contra el crimen. Ante un aumento drástico de delitos como homicidios, extorsiones y secuestros, la población ha exigido resultados inmediatos a su gobierno, inclinándose por enfoques militarizados por encima de soluciones de política pública a largo plazo.

“Los ciudadanos no creen que las instituciones del Estado sean capaces de enfrentar al crimen organizado, y eso alimenta la idea de que puede existir una solución mágica”, dijo a InSight Crime Sebastián Cutrona, profesor de criminología en Liverpool Hope University y especialista en política de seguridad y opinión pública.

La narrativa, ampliamente difundida, sobre el éxito del modelo de seguridad impulsado por el presidente salvadoreño Nayib Bukele refuerza esta percepción. Su controvertida ofensiva contra las pandillas callejeras transformó al país de uno de los más violentos de la región en uno de los más seguros, desmantelando en la práctica a las otrora poderosas MS13 y Barrio 18. Sin embargo, para Cutrona, hay pocas razones para pensar que medidas similares funcionen en Ecuador.

“A diferencia del caso de El Salvador, aquí estamos hablando de organizaciones de narcotráfico con mayor capacidad de fuego, mayores ingresos y, por lo tanto, mayores posibilidades de enfrentarse al Estado”, señaló.

INFORME MUNDIAL 2025: Ecuador | Human Rights Watch

¿Un elemento prometedor de la nueva fase?

La cooperación de la Unión Europea con Ecuador se ha centrado en desmantelar las complejas redes de tráfico de cocaína que conectan al país con Europa. Esta estrategia podría resultar más sostenible a largo plazo y más eficaz para debilitar a las estructuras criminales que el uso de la fuerza militar.

A inicios de marzo, la policía ecuatoriana, en coordinación con agencias europeas, detuvo a 43 personas vinculadas a dos redes de narcotráfico de cocaína que involucraban a los Lobos, los Lagartos y grupos de la mafia albanesa. En conjunto, estas redes habrían conspirado para enviar al menos nueve toneladas de cocaína desde Ecuador hacia Europa mediante contenedores marítimos.

La Unión Europea también puso en marcha un centro conjunto de inteligencia con las fuerzas de seguridad ecuatorianas y anunció inversiones en capacitación e infraestructura en los puertos del país. Este tipo de cooperación se enfoca en intermediarios y eslabones especializados de la cadena del narcotráfico, en lugar de los miembros de base que suelen ser detenidos en operativos militares en las calles.

“La cocaína no es un mercado ilegal limitado a un solo país, por lo que requiere un enfoque transnacional [de las fuerzas de seguridad]”, señaló Cutrona.

Estados Unidos también se ha sumado al intercambio de inteligencia y abrió una oficina del Buró Federal de Investigaciones (Federal Bureau of Investigations, FBI) en Ecuador el 11 de marzo. El FBI ya había colaborado en la investigación del asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio en 2023, y la inteligencia estadounidense habría sido clave para la captura del líder de los Choneros, Adolfo Macías Villamar, alias “Fito”, en 2025.

“Deberíamos apostar por ese tipo de intercambio de inteligencia, capacitación y judicialización del crimen”, dijo Bosworth sobre el anuncio del FBI. “Es mucho mejor que lanzar bombas contra criminales y tiene muchas más probabilidades de funcionar a largo plazo.”

El presidente Noboa se reúne con la entonces secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Kristi Noem, en Manta, Ecuador, en noviembre de 2025. Crédito: Associated Press (AP) / Alex Brandon

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