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Dear Killer Nannies (2026)
Por Néstor Romero Mendoza
Publicado en 08/04/2026 14:57
SIN FILTRO / PELÍCULAS SERIES DOCUMENTAL

Aquí la gente se muere más de envidia que de cáncer”. “Mira pelado, a veces hay que hacerse el pendejo para conseguir un lugar en la vida”. Se escucha decir en “Dear Killer Nannies” (2026), la serie documental recientemente estrenada en Disney+. Mirarla es sentarse frente a la pantalla para ver el rastro de la pólvora en los ojos de un niño. Inspirada en las memorias de Juan Pablo Escobar, hijo de El Patrón Escobar, cuenta la historia de un niño que habitaba un palacio de espejos y espejismos. En la Medellín de los años 80, "Juampi" cree que su padre es un mago que todo lo puede, mientras crece mecido por las manos de sus guardaespaldas y sicarios, manos que huelen a plomo, dinero, maldad y muerte. Y lo introducen en el infierno. A medida que Juanpi va creciendo, el héroe se desmorona y el nombre "Escobar" deja de ser un escudo para convertirse en una marca de fuego en la piel.

El cine suele amar el brillo del puñal, las balas y las pistolas, pero Dear Killer Nannies prefiere el silencio del miedo y, aunque la violencia es el clima, no es el espectáculo. Y los simbolismos, vaya con los simbolismos. Los sicarios-niñeras son como la seguridad construida sobre el cemento del cementerio, cuyos dedos pueden acariciar la cabeza del niño Escobar y minutos después apretar el gatillo por orden de Don Pablo.

¿De quién es la culpa de la sombra cuando el sol es un monstruo? Juan Pablo camina por la cuerda floja de una herencia que no pidió, pero disfrutó y también sufrió. Las cámaras de Sebastián Ortega y Pablo Farina, no buscan juzgar, sino mostrar el desamparo del privilegio: un niño rodeado de todo, pero prisionero de un apellido que es una cárcel sin rejas. Es la historia de la inocencia mutilada, donde el juego infantil se mezcla con el aprendizaje de la desconfianza, la adultización acelerada, masculinidades tóxicas y el trauma.

Pero querer no siempre es poder. Esta serie, de 1 temporada con 8 episodios, entretiene, sí, pero no termina de explotar ese mundo de Juampi, sino que lo entrelaza con hechos informativos de su padre que terminan consumiendo su historia. Al final existe cierta vuelta de tuerca cuando deviene el despojo, pues el imperio cae totalmente con la muerte de Don Pablo y Juampi debe exterminar al mito para salvar al hombre y encontrar en el exilio la redención. Al cambiar su nombre por el de Sebastián Marroquín, no solo cambia de documento, intenta lavar el barro de su historia familiar y ejercer su derecho a no ser él. El triunfo de la voluntad sobre el destino de sangre.

Néstor Romero Mendoza

CEO www.vibramanabi.com

Periodista / Espectador / Asesor de Comunicación Política Estratégica

8/4/2026

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