
A ver, vamos a poner las cartas sobre la mesa de una vez. Todos tenemos esa parte de nosotros que hace que nuestros amigos pongan los ojos en blanco o que nuestros «ex» nos tengan bloqueados de todas partes. Sí, hablo de esa toxicidad que te sale de forma natural, casi sin querer, pero que en el fondo tú sabes perfectamente por qué está ahí. No eres una mala persona (bueno, a veces un poco sí), simplemente has construido una armadura de tres pares de narices para que nadie te haga daño. La astrología no está solo para decirte que hoy te va a ir bien en el amor, está para sacarte los trapos sucios y explicarte que ese veneno que sueltas a veces es, en realidad, tu escudo de protección. Aquí vamos a descubrir el rasgo tóxico de tu signo que en realidad es tu mecanismo de defensa.
Aquí no estamos para darte palmaditas en la espalda, estamos para decirte la verdad aunque te escueza. Ese rasgo que todo el mundo critica de ti es tu mecanismo de defensa favorito, la trinchera en la que te escondes cuando sientes que el mundo se pone un poco demasiado intenso o cuando alguien intenta cruzar la línea de tu zona de seguridad. Así que, prepárate, respira hondo y deja de buscar excusas, porque aquí te vamos a explicar por qué eres como eres y, sobre todo, por qué usas ese rasgo tan «especial» para proteger ese corazoncito que tanto intentas ocultar.
♈ ARIES
Aries, tu rasgo tóxico es la agresividad impulsiva y el aquí se hace lo que yo digo. Eres un volcán en erupción constante y lo sabes. Tu toxicidad favorita es saltar a la mínima, ponerte a la defensiva y soltar cuatro gritos (o cuatro verdades que duelen como puñetazos) antes siquiera de que la otra persona termine de hablar. Te pones en modo dictador, avasallas a los demás con tu energía y parece que si no tienes la última palabra, te da un parraque. Eres impaciente, mandón y, para muchos, un poquito insoportable cuando te empeñas en que el mundo gire a tu ritmo, tratando a los demás como si fueran obstáculos en tu carrera de obstáculos personal.
Pero la realidad es que ese fuego es tu escudo. Usas la agresividad como mecanismo de defensa porque te aterra que alguien vea que, por dentro, tienes dudas o que podrías ser vulnerable. Prefieres que te tengan miedo a que te tengan lástima, así de claro. Atacas primero para que nadie tenga la oportunidad de herirte o de controlarte. Si mantienes a todo el mundo a raya con tus llamaradas, nadie se acerca lo suficiente para ver que a veces tú también te sientes perdido. Es más fácil ser el guerrero cabreado que admitir que necesitas un abrazo o que te da miedo que te dejen atrás.

♉ TAURO
Tauro, tu rasgo tóxico es la terquedad extrema y el silencio castigador. Tu nivel de cabezonería debería ser ilegal en varios países. Cuando te cierras en banda, no hay excavadora en el mundo capaz de moverte un milímetro de tu posición. Tu toxicidad es ese orgullo rancio que te hace ignorar a la gente durante días (o semanas, que tienes aguante para rato) solo porque no te han dado la razón o porque han perturbado tu paz. Eres posesivo, materialista de vez en cuando y tienes una capacidad asombrosa para hacer sentir a los demás como si fueran una basura simplemente dejando de dirigirles la palabra mientras te quedas ahí, inamovible, como una estatua de mármol.
¿Por qué lo haces? Porque el cambio te da un pánico que te mueres. Esa terquedad es tu manera de mantener el control sobre tu entorno. Usas el silencio y la intransigencia como mecanismo de defensa para que nadie desestructure el mundo que tanto te ha costado construir. Si te muestras flexible, sientes que eres débil y que cualquiera podría venir a desordenarte la vida. Te aferras a tus ideas y a tus silencios porque son tu zona de seguridad; si no dejas entrar nada nuevo, nada puede romperte. Tu orgullo es la muralla que protege tu miedo a la inestabilidad emocional.
♊ GÉMINIS
Géminis, tu rasgo tóxico es la inconsistencia emocional y la lengua de doble filo. Un día eres el mejor amigo del mundo y al siguiente parece que ni te acuerdas de quién soy. Tu toxicidad es esa capacidad de cambiar de opinión, de humor y de bando en lo que dura un parpadeo. Puedes ser increíblemente manipulador con las palabras, contando verdades a medias o soltando chismes sin querer que acaban dinamitando relaciones ajenas. Te aburres de la gente y de las situaciones tan rápido que dejas un rastro de personas confundidas que no saben si te quieren o si te quieren tirar por un puente.
La movida es que usas esa inconsistencia para que nadie pueda atraparte. Tu mecanismo de defensa es la superficialidad; si no profundizas, no sufres. Cambias de máscara constantemente para que nadie llegue a conocer al Géminis real, ese que tiene un cacao mental importante y que se siente solo aunque esté rodeado de gente. Te mueves rápido y hablas más rápido aún para marear al personal y que nadie se dé cuenta de lo que realmente sientes. Es más fácil ser el payaso de la fiesta o el cínico que se ríe de todo que sentarse a gestionar una emoción real que te obligue a quedarte quieto.
♋ CÁNCER
Cáncer, tu rasgo tóxico es el victimismo crónico y la manipulación emocional. Tienes el doctorado en hacer que los demás se sientan culpables por cosas que ni siquiera sabían que habían hecho. Tu toxicidad es ese chantaje emocional sutil, esos suspiros cargados de significado y esa forma de retraerte en tu caparazón para que el otro tenga que venir de rodillas a pedirte perdón. Te encanta recordar errores del pasado (del año 2012, por lo menos) y usarlos como arma arrojadiza cuando te conviene para ganar una discusión. Eres el rey o la reina del drama silencioso y de la mirada de me has fallado que duele más que un insulto.
Pero vamos a ser sinceros, haces esto porque te sientes desprotegido el 99% del tiempo. Tu victimismo es tu mecanismo de defensa para asegurarte de que la gente no te abandone. Crees que si los haces sentir un poco culpables o responsables de tu felicidad, se quedarán a tu lado por compromiso o por pena, porque te aterra que, si les das libertad total, descubran que pueden vivir perfectamente sin ti. Manipulas las emociones porque es la única forma que conoces de sentir que tienes un poco de poder en tus relaciones y de evitar que te vuelvan a romper el corazón en mil pedazos.
♌ LEO
Leo, tu rasgo tóxico es el narcisismo defensivo y la necesidad de atención constante. Si el mundo no gira alrededor de ti, te aseguras de que se detenga hasta que lo haga. Tu toxicidad es ese ego inflado que te hace creer que tus problemas son siempre más importantes, más grandes y más épicos que los de los demás. Puedes llegar a ser increíblemente arrogante y dramático, montando un espectáculo solo porque no te han dado el reconocimiento que crees que mereces. Tienes una necesidad de validación tan bestia que a veces pisoteas los logros de los demás para que el foco vuelva a iluminar tu preciosa cara.
Sin embargo, ese rugido es para tapar un vacío de inseguridad que no te cabe en el pecho. Usas el egocentrismo como mecanismo de defensa porque tienes un miedo atroz a ser alguien normal o, peor aún, a ser ignorado. Si no eres el mejor, sientes que no eres nadie. Te pones esa corona de arrogancia para que nadie vea lo mucho que te importa lo que los demás piensen de ti. Tu orgullo es el escudo que protege a ese niño interior que solo quiere que le digan que lo está haciendo bien. Prefieres que te miren por ególatra que pasar desapercibido y enfrentarte a tu propia soledad.
♍ VIRGO
Virgo, tu rasgo tóxico es la crítica destructiva y el perfeccionismo neurótico. Eres la encarnación del pero. Nada es nunca lo suficientemente bueno para ti, ni los demás, ni mucho menos tú mismo. Tu toxicidad es esa lengua afilada que encuentra el fallo en el plan más perfecto y esa manía de señalar los defectos ajenos bajo la excusa de que «solo quieres ayudar». Puedes ser frío, calculador y juzgar a la gente con una superioridad moral que agota a cualquiera. Te obsesionas con los detalles hasta el punto de la neurosis y proyectas tus inseguridades machacando a los que tienes cerca porque no cumplen tus estándares imposibles.
La realidad detrás de tanta crítica es que el caos te aterroriza. Usas el perfeccionismo como mecanismo de defensa para sentir que tienes el control sobre una vida que, por definición, es incontrolable. Si criticas todo lo de fuera, sientes que tienes el poder de arreglarlo y así no tienes que mirar el desorden que tienes dentro de tu cabeza. Tu juicio constante a los demás es una cortina de humo para que nadie se fije en tus propios errores. Eres tan duro con el mundo porque eres todavía más duro contigo mismo, y prefieres ser el juez que el acusado.
♎ LIBRA
Libra, tu rasgo tóxico es la indecisión manipuladora y el evitar el conflicto a toda costa. Eres el signo de la paz, pero a veces esa paz es más falsa que un billete de tres euros. Tu toxicidad es esa incapacidad crónica para mojarte, lo que te lleva a quedar bien con Dios y con el diablo mientras dejas a los demás en un limbo desesperante. Usas tu encanto para escurrir el bulto y, cuando hay un problema real, desapareces o te pones esa máscara de yo no sé nada que saca de quicio a cualquiera. Tienes una tendencia pasivo-agresiva de manual, prefieres soltar una pullita con una sonrisa antes que decir claramente qué es lo que te molesta, haciendo que el otro se vuelva loco intentando adivinar qué ha hecho mal.
En el fondo, todo ese buenrollismo es tu mecanismo de defensa para que nadie te odie. Tienes un miedo patológico al rechazo y a la soledad, así que prefieres diluir tu personalidad o mentir un poquito antes que enfrentarte a una discusión que pueda terminar en ruptura. Usas la indecisión como escudo porque, si no eliges, sientes que no te equivocas y que nadie puede culparte de nada. Te aterra perder el equilibrio y que la gente vea que debajo de esa estética perfecta hay un caos emocional importante. Prefieres ser el que no rompe un plato que arriesgarte a ser el villano de la película de alguien por decir una verdad incómoda.

♏ ESCORPIO
Escorpio, tu rasgo tóxico es el control obsesivo y el rencor que nunca caduca. Tú no olvidas, tú archivas, clasificas y esperas el momento exacto para devolver el golpe con intereses. Tu toxicidad es esa intensidad oscura que te hace desconfiar hasta de tu propia sombra; eres el rey del espionaje en redes sociales y de las pruebas de lealtad extremas. Tienes una capacidad de destrucción (y autodestrucción) que da miedo, y cuando te sientes herido, sacas el aguijón para dar donde más duele, sin piedad ninguna. Te gusta tener el poder en las relaciones y, si sientes que pierdes el hilo, te vuelves frío, misterioso y castigador, dejando a la otra persona en un desierto emocional hasta que tú decidas perdonar.
Pero seamos sinceros, Escorpio: ese veneno es pura protección. Usas el control y el misterio como mecanismo de defensa porque te aterra que alguien tenga el poder de destruirte. Eres el signo más sensible del zodiaco, aunque te empeñes en parecer un tipo duro de película de Tarantino. Sabes que si te entregas de verdad, te quedas desnudo, y para ti la vulnerabilidad es sinónimo de peligro de muerte. Por eso atacas antes de ser atacado y desconfías por defecto… si mantienes a la gente a raya con tu intensidad y tus muros, nadie podrá llegar a ese núcleo blando que guardas bajo siete llaves. Tu toxicidad es el foso con cocodrilos que protege tu castillo emocional.
♐ SAGITARIO
Sagitario, tu rasgo tóxico es la honestidad brutal y el miedo al compromiso emocional. Tienes la lengua más rápida que el rayo y la puntería necesaria para soltar la verdad más dolorosa en el momento menos oportuno, y encima te quedas tan ancho diciendo que solo eres sincero. Tu toxicidad es esa falta de filtro que roza la crueldad y esa tendencia a huir en cuanto las cosas se ponen un poco serias o intensas. Eres el signo que aplica la técnica de la bomba de humo emocional… cuando alguien intenta ponerle etiquetas a lo que tenéis o te pide responsabilidades, de repente te sale un viaje urgente o te entra una crisis existencial que te obliga a alejarte, dejando a la otra persona con la palabra en la boca y el corazón en la mano.
Esa obsesión con la libertad no es más que tu mecanismo de defensa para no sentirte atrapado por tus propios sentimientos. Usas la ironía, el humor negro y la distancia como escudo porque te da pánico que alguien te conozca tanto que pueda limitarte. Te da miedo que, si te quedas en un sitio demasiado tiempo, descubras que no eres tan independiente como presumes y que necesitas a los demás más de lo que te gusta admitir. Tu brutal honestidad es en realidad una forma de mantener a la gente a distancia; si les pinchas con tus verdades, se alejan, y así tú puedes seguir siendo el espíritu libre que nadie puede domar (y que nadie puede herir).

♑ CAPRICORNIO
Capricornio, tu rasgo tóxico es el pesimismo calculador y el usar a las personas como peldaños. Eres frío como un témpano cuando te lo propones y tu ambición a veces te nubla la vista. Tu toxicidad es esa mentalidad de el fin justifica los medios y esa forma de evaluar a los demás según lo que pueden aportar a tus objetivos. Puedes ser increíblemente condescendiente y tratar a la gente como si fueran aficionados mientras tú eres el único profesional en la sala. Además, tienes una nube negra de pesimismo que te sigue a todas partes; eres experto en hundirle el entusiasmo a cualquiera con un baño de realismo que en realidad es solo tu amargura proyectada porque las cosas no han salido exactamente como planeaste en tu agenda.
La verdad detrás de esa montaña de hielo es que tienes un miedo atroz al fracaso y a la pobreza emocional. Usas esa frialdad y esa obsesión por el éxito como mecanismo de defensa para no tener que lidiar con tu propia inseguridad. Si eres el que más trabaja, el que más tiene o el que más manda, crees que nadie podrá humillarte ni hacerte daño. Te pones esa armadura de seriedad y eficiencia porque te aterra que la gente vea que, por dentro, te sientes pequeño y que te mueres de ganas de que alguien te cuide sin que tú tengas que organizar nada. Tu toxicidad es la coraza que te protege de la posibilidad de ser alguien mediocre o decepcionante.
♒ ACUARIO
Acuario, tu rasgo tóxico es el desapego radical y el complejo de superioridad intelectual. Eres el signo que puede estar en una relación durante tres años y actuar como si acabara de conocerte ayer si siente que estás invadiendo su espacio. Tu toxicidad es ese desapego que parece falta de corazón, esa forma de mirar a los demás desde arriba como si fueran especímenes de laboratorio poco evolucionados. Te encanta ser el diferente y a veces fuerzas esa excentricidad para sentirte especial, despreciando lo que tú llamas «normie» o convencional. Puedes ser increíblemente frío y distante, dejando de contestar mensajes solo porque te saturaste o porque te dio por pensar que las emociones humanas son una pérdida de tiempo lógica.
Pero ese aire de alienígena superior es tu mecanismo de defensa para no enfrentarte a tus propias emociones, que te dan un miedo de muerte. Te desconectas de los demás porque te aterra que alguien te entienda de verdad y descubra que tus rarezas son solo una forma de ocultar que no sabes cómo encajar. El desapego es tu forma de evitar el dolor; si no te vinculas, no te pueden romper. Te escondes detrás de grandes ideales humanos o teorías intelectuales para no tener que bajar al barro de los sentimientos reales, que son sucios, desordenados y poco lógicos. Tu toxicidad es la señal de prohibido el paso que le pones a tu corazón para que nadie vea que, en realidad, te sientes un bicho raro.

♓ PISCIS
Piscis, tu rasgo tóxico, es el victimismo escapista y la manipulación a través de la fragilidad. Eres el rey del no sé qué pasó, yo no quería, mientras dejas un rastro de caos emocional a tu paso. Tu toxicidad es esa forma de huir de la realidad a través de mentiras piadosas, mundos de fantasía o vicios varios, dejando que los demás carguen con las consecuencias de tus actos. Sabes usar tu vulnerabilidad y tus ojitos de pena para que la gente sienta que tiene que rescatarte, convirtiéndote en una carga emocional constante. Eres capaz de desaparecer en mitad de una crisis porque no puedes con tanta energía negativa, dejando a los que te quieren vendidos mientras tú te vas a tu burbuja a hacerte la víctima de un mundo que no te comprende.
Lo que pasa es que el mundo real te duele demasiado y esa es tu defensa. Usas el escapismo y el victimismo como mecanismo de defensa porque te sientes sin piel frente a la crueldad de la vida. Si te presentas como alguien frágil y desorientado, atraes a salvadores que te protegen del golpe, evitándote la responsabilidad de madurar y enfrentar tus propios miedos. Te escondes en tus confusiones para que nadie pueda exigirte nada real y para no tener que decepcionar a nadie enfrentándote a la verdad de quién eres. Tu toxicidad es la niebla con la que te rodeas para que nadie vea que, si quisieras, tendrías la fuerza suficiente para salvarte tú solo.

Con información de Infobae.