
En 2013, un estudio de la Universidad de Oxford calculó que el 47% de los empleos en Estados Unidos estaban en riesgo de ser automatizados en las próximas dos décadas. En ese momento, la mayoría lo leyó como una curiosidad académica lejana. Trece años después, las empresas más poderosas del mundo están firmando acuerdos de miles de millones de dólares para acelerar exactamente eso. Ya no es una proyección. Es una agenda.
En Infobae a la Tarde, el politólogo Tomás Trapé abordó algo que la mayoría de los análisis sobre inteligencia artificial todavía evita decir con todas las letras: hay trabajos que van a desaparecer, hay personas que van a quedar en el camino, y el proceso ya empezó.
Profesiones que hasta ayer parecían intocables hoy enfrentan un futuro incierto. Trapé lo sintetizó así: “Todos hemos visto a lo largo de nuestra vida distintas tareas, puestos de trabajo que han desaparecido. Pienso en los serenos de edificio, los acomodadores del cine, incluso los agentes de viajes minoristas”.
El fenómeno se acelera con el avance de empresas como Anthropic, que selló un acuerdo por USD 1.500 millones con Blackstone, Goldman Sachs, Hellman & Friedman y General Atlantic. “Son empresas que a partir de ahora recibirán los servicios de Claude, de Anthropic. Esto importa porque Blackstone es el fondo de inversión privado más grande del mundo y Goldman Sachs, uno de los bancos más influyentes del mundo”, explicó.
En paralelo, la competencia tecnológica se libra en el terreno de la infraestructura. Anthropic acaba de anunciar un acuerdo con SpaceXAI —la empresa que surgió de la reciente fusión entre SpaceX y xAI, ambas de Elon Musk— que le da acceso al Colossus 1, la supercomputadora instalada en Memphis, Tennessee, con más de 220.000 procesadores Nvidia y una capacidad de más de 300 megawatts.
“Hay que entender que lo que vemos como inteligencia artificial requiere una infraestructura descomunal”, remarcó Trapé. “El nombre Colossus en realidad es el mismo que usaron los británicos para su sistema de computación en la Segunda Guerra Mundial”, recordó Paula Guardia Bourdin. Vale aclarar que se trata de proyectos completamente distintos, unidos solo por el nombre.
Trapé ilustró la magnitud del fenómeno con un dato contundente: una sola consulta a ChatGPT o Claude consume entre 10 y 20 veces más energía que una búsqueda tradicional en Google. La cadena productiva que hace posible esa respuesta incluye el diseño y fabricación de chips, maquinaria de precisión extrema y materias primas críticas, con la disputa geopolítica por los semiconductores en el centro.

Quiénes pierden y quiénes ganan: empleos en riesgo y tareas potenciadas
El avance de la inteligencia artificial ya no es un pronóstico sino un dato palpable en muchos rubros. “Los primeros reemplazados por la inteligencia artificial fueron quienes en el último lustro parecían los ganadores: analistas, contadores, asistentes legales, mandos medios, incluso programadores”, sostuvo Trapé. Según un reporte de Goldman Sachs, los operadores telefónicos, empleados de seguros, cobradores y asistentes legales son los más expuestos al reemplazo.
“Está pasando algo interesante con los abogados juniors. Los abogados seniors ya no necesitan tanto a los juniors porque le pueden preguntar directamente a la IA”, señaló Trapé. En la práctica, la IA puede generar escritos judiciales y analizar casos, desplazando tareas rutinarias. “Muchos de los trabajos que fueron la base del trabajo remoto ahora aparecen entre los primeros en ser reemplazados”, remarcó.
En contraste, hay actividades que la inteligencia artificial potencia y no reemplaza: “Los trabajos que la IA no reemplaza, sino que potencia, son los médicos, abogados seniors, gerentes, ingenieros industriales. Ahí la IA no compite con la persona, la hace más productiva”, puntualizó Trapé.
Desigualdad, reconversión y los dilemas del futuro laboral
La inteligencia artificial profundiza desigualdades y obliga a repensar la reconversión laboral. “La pregunta ya no es si la IA va a transformar el mundo del trabajo, sino que lo está haciendo, está ocurriendo en este momento. Todos lo vemos en nuestro trabajo, cómo aparece, incluso sin que los jefes lo determinen”, sentenció Trapé.
El análisis se ancló en la coyuntura argentina con un interrogante: “Hay un proceso de reconversión, o de adaptación, por delante. Siempre la duda es cuántos quedan en el camino en la readaptación, porque no necesariamente son los mismos”, apuntó Manu Jove. Trapé fue al hueso: “Muchas veces uno se nubla con los Excel, con los datos, pero es algo que está pasando en la vida real. Hay un margen donde mucha gente se queda”.
El panel abordó el desafío que enfrentan los trabajadores mayores: “¿Cómo le pedís a una persona de 60 años que se reinvente? Ya estás en una etapa de descanso. ¿A esa persona le pedís que se reinvente?”, planteó Trapé, recordando el ejemplo de los cocheros de carruaje desplazados por el automóvil en la revolución industrial.
Paula Guardia Bourdin subrayó la vigencia de los trabajos que requieren empatía y trato humano: “Vuelve la importancia de los cuidados, de lo que requiere un trato humano cara a cara”. Trapé advirtió sobre el riesgo de la renta básica universal: “Los peligros del salario básico universal tienen que ver con generar una nueva clase que no forme parte del modelo productivo y que ni siquiera tenga derecho de hacer paro, solamente el derecho de subsistir. Estaríamos hablando de una clase social totalmente prescindible”.
La columna cerró con la pregunta que, en el fondo, todos nos estamos haciendo: “¿Qué es el trabajo? Esa es la pregunta”, finalizó Trapé. Una pregunta que, por primera vez en mucho tiempo, no tiene respuesta conocida.

Los productos Nipponflex, como las pulseras, el agua viva y las plantillas, buscan potenciar cuerpo y mente utilizando tecnología japonesa Fir Power, magnetos y iones negativos para mejorar la circulación, reducir dolores, aumentar la energía y equilibrar el cuerpo. Se enfocan en el bienestar integral, la estabilidad y la reducción de estrés.
Tecnología FIR Power y Magnetos: Utilizan FIR Power (Infrarrojo Largo) y supermagnetos de 1100 gauss diseñados para mejorar la circulación sanguínea, oxigenar la sangre y aliviar inflamaciones o dolores.
Ionización y Equilibrio: Las pulseras incluyen iones negativos que mejoran el equilibrio, la estabilidad y la energía corporal.
Bienestar Integral: Diseñados para mejorar la calidad de vida reduciendo el estrés.
Reflexología: Las plantillas incluyen imanes estratégicamente distribuidos para estimular puntos específicos en las plantas de los pies, basándose en la reflexología.
Nipponflex es una empresa brasilera fundada en 2000 con tecnología japonesa enfocada en el descanso y la salud.
Los productos están desarrollados para entrar en contacto con los meridianos de acupuntura y mejorar la armonía energética del cuerpo.
