
La menopausia prematura y temprana se asoció con un aumento del riesgo de infarto, accidente cerebrovascular e insuficiencia cardíaca en mujeres seguidas durante 14,6 años, según el estudio PURE publicado en The Lancet Obstetrics, Gynaecology, & Women’s Health. La investigación analizó datos de más de 111.000 participantes de 28 países.
En el estudio PURE (Prospective Urban Rural Epidemiology), la menopausia temprana (entre los 40 y los 45 años) se vinculó con una razón de riesgo ajustada de 1,14 para “eventos cardiovasculares mayores”, mientras que la menopausia prematura (antes de los 40 años) se asoció con 1,27, en comparación con la menopausia a edad común (a partir de los 45 años). Los autores señalaron que las asociaciones fueron similares para el infarto de miocardio y el accidente cerebrovascular.
El trabajo evaluó la relación entre la edad de inicio de la menopausia y la ocurrencia de eventos cardiovasculares (infarto de miocardio, accidente cerebrovascular o insuficiencia cardíaca) en una cohorte multinacional. Para ello, clasificó a las participantes en cuatro grupos: menopausia aún no alcanzada, menopausia prematura (antes de los 40 años), menopausia temprana (entre los 40 y los 45 años) y menopausia a edad común (a partir de los 45 años).
Los investigadores aplicaron un modelo mixto de riesgos proporcionales de Cox, ajustado por edad y por el puntaje de riesgo INTERHEART. El reclutamiento se realizó con distintos métodos según el país —desde anuncios comunitarios hasta invitaciones por correo postal y llamadas telefónicas— con el objetivo de lograr representatividad. Los datos se recopilaron mediante cuestionarios estandarizados administrados por personal entrenado.
En total, entre el 5 de enero de 2005 y el 4 de diciembre de 2016 se reclutaron 111.619 mujeres, con una edad media de 50,6 años. El 43,2% vivía en zonas rurales, y el seguimiento medio fue de 14,6 años (RIC 12,0–16,1).
Las cifras del riesgo: qué cambia cuando la menopausia llega antes
En comparación con el grupo de menopausia a edad común, el estudio reportó un aumento del riesgo para eventos cardiovasculares mayores a medida que disminuyó la edad de inicio de la menopausia. En el grupo de menopausia temprana, la razón de riesgo ajustada fue 1,14 (IC del 95%: 1,05–1,23), mientras que en el grupo de menopausia prematura fue 1,27 (IC del 95%: 1,15–1,40).
Los autores indicaron que las asociaciones se mantuvieron aun después de considerar factores de riesgo tradicionales y que los resultados fueron consistentes en los distintos grupos étnicos y niveles de ingresos de los países incluidos.
El equipo internacional observó que la menopausia precoz y temprana fue más frecuente en países de ingresos bajos y medios. En ese grupo, las mujeres tuvieron un riesgo 53% mayor de menopausia prematura (IC del 95%: 46–61%) y la mitad alcanzó la menopausia a los 47,5 años, frente a los 50,6 en países de ingresos altos.
En el análisis por regiones, las mujeres del sur de Asia presentaron un riesgo 34% mayor (IC del 95%: 27–42%) en comparación con mujeres europeas. La mitad de las mujeres del sur de Asia alcanzó la menopausia a los 47,4 años, frente a los 50,7 en el grupo europeo.
En el texto de contexto difundido junto al estudio se mencionaron ejemplos de diferencias entre países: en Pakistán, Tanzania, Bangladés, la India o Zimbabue, casi el 43% de las mujeres posmenopáusicas reportó menopausia precoz o temprana, mientras que en Canadá, Arabia Saudí, Suecia o Emiratos Árabes Unidos el porcentaje fue del 23%. En Pakistán y Tanzania, la mitad de las participantes alcanzó la menopausia antes de los 45 años; en Suecia, el 13%.

Los autores plantearon una advertencia relevante para interpretar la brecha entre países. En contextos de bajos ingresos, la malnutrición crónica y el agotamiento físico asociado a condiciones de vida extremas pueden provocar amenorrea hipotalámica: una interrupción de la menstruación causada por estrés fisiológico y escasez de recursos, que no necesariamente implica la llegada de la menopausia.
En encuestas o entrevistas de salud, esa ausencia de período puede registrarse como menopausia. El estudio sostuvo que esta confusión podría inflar parcialmente la diferencia observada entre países de ingresos altos y bajos, aunque no anuló la asociación general entre menopausia más temprana y mayor riesgo cardiovascular.
Por qué puede aumentar el riesgo: el rol de los estrógenos
El trabajo retomó un mecanismo biológico mencionado por especialistas: con la menopausia, descienden los estrógenos, que cumplen funciones vinculadas con el sistema cardiovascular. Francisco Carmona, director de la Unidad de endometriosis del Hospital Clínic de Barcelona y ajeno al estudio, explicó que los estrógenos se asocian con menores niveles de lípidos, colesterol y triglicéridos, además de contribuir al buen estado de los vasos sanguíneos y a frenar la acumulación de grasa visceral.
Cuando esa protección hormonal cae antes de tiempo, puede acelerarse la progresión de la aterosclerosis y deteriorarse el metabolismo, con impacto sobre el riesgo de infarto, accidente cerebrovascular o insuficiencia cardíaca. Uno de los puntos destacados por el estudio PURE fue que el aumento del riesgo persistió incluso cuando se ajustó por edad y por factores clásicos como hipertensión, diabetes o sedentarismo.
Los expertos señalaron que las mujeres con menopausia prematura o temprana podrían convertirse en un grupo prioritario para estrategias de prevención cardiovascular. El planteo no se limita a consultas de ginecología, sino que se extiende a cardiología y medicina general, con el objetivo de identificar a tiempo a quienes tienen mayor riesgo y planificar un seguimiento más intensivo.
En cuanto a las medidas preventivas, el texto base vinculado al estudio mencionó hábitos concretos: mantener un peso saludable, no fumar, realizar actividad física con regularidad y cuidar la alimentación. Carmona también aludió a la terapia de reemplazo hormonal como una herramienta a evaluar, aunque subrayó que el estilo de vida saludable es un recurso central.
Antes de los resultados del estudio PURE, un trabajo difundido en JAMA Cardiology había aportado evidencia en una línea complementaria: la menopausia precoz se asoció con un aumento del riesgo a largo plazo de enfermedad coronaria por obstrucción de arterias en mujeres seguidas durante décadas en Estados Unidos.
Según esa investigación, el incremento del riesgo fue especialmente relevante entre mujeres negras, que tuvieron tres veces más probabilidades de atravesar la menopausia antes de los 40 años. La autora principal citada en ese reporte, la cardióloga Priya Freaney, profesora asistente de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern en Chicago, sostuvo que conocer la edad de inicio de la menopausia ayuda a dimensionar el riesgo acumulado a lo largo de la vida y a orientar estrategias preventivas.

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