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Mundial 2026 | Más allá del montaje visual inédito, qué hay detrás de las banderas gigantes y la nueva ceremonia de los himnos
Publicado en 08/07/2026 09:44
SECCIÓN: COSAS
Ilustración de la red / Con información de Infobae / #Vibra #Manabí Pedidos: vibramanabi@gmail.com

La FIFA renovó las ceremonias previas a los partidos del Mundial con un formato en el que todos los jugadores y los árbitros se ubicaron frente a frente en el círculo central durante los himnos nacionales, acompañados por banderas gigantes que cubrieron casi todo el campo.

La puesta en escena, de acuerdo con la información oficial difundida por el organismo, buscó reforzar la puesta en escena del momento y tuvo el 4 de julio una programación especial en Estados Unidos por el Día de la Independencia y el 250 aniversario del país.

Detrás de esas banderas no hubo solo un recurso escénico: el despliegue implicó un dispositivo de logística, voluntariado y coordinación entre sedes para que las pancartas estuvieran disponibles en cada estadio.

En el nuevo protocolo, la previa dejó de ser un acto limitado a quienes iban a iniciar el partido y pasó a involucrar a todo el plantel convocado, mientras las banderas funcionaron como elemento central del montaje durante los himnos nacionales.

El protocolo cambió la disposición tradicional antes del inicio: a diferencia de torneos anteriores, ya no quedaron a la vista solo los titulares, ya que todos los futbolistas convocados pasaron a integrar, junto con el equipo arbitral, el protocolo central visible desde las tribunas.

Esa decisión aumentó la cantidad de protagonistas en el círculo central y acompañó la idea de que el himno se viviera como una instancia compartida por planteles completos y árbitros.

Cada bandera mide 52,4 metros por 37,8 metros (172 pies por 124 pies), ocupa 1.981 m² (21.328 pies cuadrados) y requirió cerca de 70 voluntarios para ser desplegada durante la ceremonia previa al partido.

La FIFA indicó que, para asegurar que ese material estuviera disponible en cada sede, implementó un esquema logístico por aire y por tierra con dos juegos de pancartas por país.

El punto clave del sistema fue la rotación: mientras un conjunto se usó en un estadio, el otro pudo desplazarse con anticipación hacia la siguiente sede posible, según la planificación asociada a los cruces. Con dos juegos, la organización evitó que todo el operativo dependiera de un único traslado y sostuvo la disponibilidad de banderas en más de una ciudad al mismo tiempo.

Como muestra de ese esquema, se citó el caso de las banderas de Argentina y la República de Cabo Verde: un juego estuvo en Miami, en el Hard Rock Stadium, mientras el otro se dirigió a Atlanta, donde el ganador de ese cruce jugaría después en los octavos de final.

El ejemplo expuso la lógica del “doble juego” para cubrir cambios de sede sin depender de un único recorrido y para anticipar el movimiento hacia el siguiente estadio posible.

La FIFA subrayó que el momento de desplegar las banderas requirió un trabajo coordinado en el campo.

En una publicación oficial, el organismo describió que hay voluntarios asignados al equipo de Ceremonies que son parte del grupo responsable de extender las banderas nacionales sobre el césped antes del inicio, una tarea que exige coordinación, trabajo en equipo y disciplina para ejecutarse en los tiempos previstos.

Ese componente humano se integró al rediseño general de la previa. La ceremonia buscó sostener un formato replicable, con elementos homogéneos entre estadios, tanto en la posición de los equipos como en los tiempos de despliegue y retiro de las pancartas.

En esa arquitectura, el tamaño de las banderas, la cantidad de voluntarios necesaria y la rotación entre sedes formaron parte central de la planificación operativa.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, explicó el objetivo del cambio con una definición centrada en la escena que se produjo en el círculo central. “Que todos los jugadores y árbitros se miren entre sí en el círculo central durante los himnos nacionales creará un momento de unidad, orgullo y emoción que pertenece verdaderamente a los equipos y a todos los presentes en el estadio. Esta nueva ceremonia previa al partido refleja ese espíritu”, afirmó.

A eso se sumó el despliegue simultáneo de las banderas nacionales de gran formato, que se extendieron sobre la cancha como parte del acto y, junto con la disposición frente a frente de planteles completos y árbitros, establecieron una imagen uniforme para la previa en sedes distintas; el montaje exigió coordinación de voluntarios y una logística de traslados para garantizar su presencia en cada estadio.

El objetivo declarado, según la conducción del organismo, fue que el momento del himno funcionara como una escena común para equipos, árbitros y público, con un formato reconocible.

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