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Argentina volvió a sufrir ante Suiza y va por Inglaterra con un desgaste acumulado
Por Néstor Romero Mendoza
Publicado en 12/07/2026 18:44
SECCIÓN: MUNDO

 

Fue una noche de suspenso en Kansas City, el sábado 11 de julio pasado, donde el marcador, como casi siempre, fue un embustero que ignoró el sudor y la justicia. Argentina avanzó a las semifinales del Mundial 2026 tras vencer 3-1 a Suiza en la prórroga, pero el resultado maquilla una preocupante vulnerabilidad estructural del equipo de Lionel Scaloni que arrastra un desgaste físico crítico tras disputar tres prórrogas consecutivas (frente a Cabo Verde, Egipto y Suiza). Además, exhibió una alarmante falta de pegada y puntería, quedándose sin registrar un solo tiro directo al arco entre el minuto 10 y el 90, logrando romper el cerrojo helvético únicamente cuando el rival jugaba con 10 hombres por la dudosa expulsión de Breel Embolo en el minuto 72.

 

Argentina sonrió temprano cuando Alexis Mac Allister empujó el balón con la cabeza al minuto 10. Parecía el inicio de una fiesta dictada por el orden. Sin embargo, el orden en el fútbol dura lo que dura un suspiro. Suiza, armada con el libreto del cerrojo y la paciencia del relojero, empezó a tejer su tela de araña. Dan Ndoye clavó un puñal rasante casi al arranque del segundo tiempo que enmudeció las gargantas celestes. Empate. Y entonces, el abismo.

 

Durante ochenta minutos, Argentina fue un fantasma herido que deambulaba por la cancha sin brújula. Pero el destino, que a veces tiene puesta la camiseta del oportunismo, expulsó a Embolo por un engaño que el ojo de cristal del VAR no perdonó. Con un hombre menos, Suiza se transformó en una trinchera. Tuvo que venir Julián Álvarez (112'), con la rebeldía del que todavía cree en los milagros de barrio, para inventar un remate desde veinticinco yardas que perforó el ángulo y rescató la noche. Lautaro Martínez, en el último suspiro (121'), decoró una victoria que en realidad fue un desahogo, un abrazo largo que parecía un ruego de descanso, tras más de 40 minutos jugando con un hombre de más. Mientras Lionel Messi completaba su primer partido sin anotar tras una racha histórica de 10 partidos consecutivos marcando en Mundiales.

 

Así, Argentina enfrentará en semifinales a Inglaterra con un desgaste acumulado: 360 minutos de fútbol de alta intensidad disputados en la fase de eliminación directa (Cabo Verde, Egipto y Suiza se fueron a tiempo extra). La selección sudamericana lleva aproximadamente 90 minutos de prórroga (el equivalente a un partido completo adicional) repartidos en tres extensiones consecutivas. En contraste, Inglaterra llega con solo 30 minutos de tiempo extra, lo que le otorga una ventaja competitiva crítica en términos de recuperación muscular y resistencia para los tramos finales del encuentro.

 

A pesar de que las estadísticas históricas generales y la solidez defensiva en el papel benefician ligeramente a la Albiceleste (solo 0.33 goles concedidos por encuentro), la realidad física de ambos planteles inclina la balanza hacia los dirigidos por Thomas Tuchel. Argentina llegará al Mercedes-Benz Stadium de Atlanta este miércoles 15 de julio, 14h00 Ecuador, con una alarmante sobrecarga física de 90 minutos extra en las piernas en comparación con su rival. Mientras Inglaterra cuenta con la frescura efervescente de un Jude Bellingham en estado de gracia —autor de un doblete salvador ante Noruega—, los mediocampistas argentinos (De Paul, Enzo Fernández y Mac Allister) mostraron claros signos de fatiga ante el bloque bajo suizo. El rigor táctico británico, sumado a su superioridad en la posesión (64.8%) y volumen de ataque (6.67 disparos al arco), podría desgastar a una zaga argentina que ya sufrió para contener los contragolpes de Cabo Verde, Egipto y Suiza. El tanque de reserva de los campeones defensores finalmente podría agotarse ante la intensidad física inglesa, quizás.

 

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