
La vigilancia comenzó frente a la costa de Ecuador y concluyó varios días después, casi mil millas náuticas mar adentro. En ese recorrido, una lancha rápida que había partido desde Manta con rumbo a México fue seguida de manera ininterrumpida por unidades aéreas y navales hasta que una operación multinacional logró interceptarla con 1,36 toneladas de cocaína a bordo.
El operativo fue coordinado entre la Armada del Ecuador, la Marina Nacional de El Salvador, autoridades de Colombia, la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) y el Joint Interagency Task Force South (JIATF-S), organismo del Comando Sur estadounidense encargado de coordinar las acciones internacionales de interdicción marítima contra el narcotráfico en el continente.
Según la información difundida por las autoridades, la primera alerta surgió cuando una aeronave de patrullaje marítimo identificó una embarcación que navegaba a unas 226 millas náuticas al oeste de Salinas. Las características de la lancha y su trayectoria coincidían con el patrón utilizado por las denominadas embarcaciones “Go-Fast”, utilizadas por organizaciones criminales para transportar grandes cargamentos de droga hacia Centroamérica y Norteamérica.
Desde ese momento comenzó un seguimiento permanente en el que participaron distintos centros de monitoreo y fuerzas navales. Mientras la aeronave mantenía contacto visual con la embarcación, la información era compartida entre los países involucrados para coordinar la fase de interceptación.
Las investigaciones permitieron establecer que la lancha había zarpado desde el puerto de Manta y que su destino final era México, una de las principales puertas de ingreso de cocaína hacia el mercado estadounidense.
La persecución concluyó aproximadamente a 947 millas náuticas al suroeste de Bocana El Cordoncillo, donde unidades de la Marina salvadoreña interceptaron la embarcación y aseguraron la carga.
En la inspección fueron encontrados cerca de 1.360 kilogramos de cocaína distribuidos en paquetes compactos. También fueron detenidos los dos tripulantes de la lancha, ambos de nacionalidad ecuatoriana. Hasta el 31 de julio de 2026 las autoridades no habían divulgado sus identidades ni informado si registraban antecedentes penales o mantenían vínculos con alguna organización criminal específica.
Tras la operación, la Embajada de Estados Unidos en Ecuador destacó la coordinación entre las instituciones participantes y señaló que este tipo de acciones busca interrumpir las rutas utilizadas por las redes del narcotráfico para abastecer los mercados internacionales de cocaína. El Comando Sur difundió además fotografías y videos del operativo, en los que se observa el abordaje de la embarcación en alta mar y la recuperación de los paquetes con droga.
La incautación ocurre en un momento en que las rutas marítimas del Pacífico concentran buena parte de las operaciones de las organizaciones dedicadas al tráfico internacional de cocaína. La combinación de embarcaciones rápidas, largas distancias y puntos de abastecimiento en alta mar ha convertido esta modalidad en una de las más utilizadas para mover cargamentos de varias toneladas sin ingresar a puertos intermedios.
Ecuador se ha consolidado en los últimos años como uno de los principales puntos de salida de estos envíos debido a su ubicación estratégica entre Colombia y Perú —los mayores productores mundiales de cocaína— y a la infraestructura de sus puertos sobre el océano Pacífico. Informes recientes de organismos internacionales han advertido que buena parte de la cocaína que llega a Norteamérica y Europa transita por territorio ecuatoriano antes de ser embarcada en contenedores o en lanchas rápidas como la interceptada en esta operación.
El decomiso también se suma a una serie de acciones desarrolladas durante las últimas semanas por fuerzas navales de la región, que han incrementado la cooperación para detectar embarcaciones sospechosas antes de que alcancen las costas de Centroamérica. La estrategia combina patrullaje aéreo, intercambio de inteligencia y operaciones de interdicción coordinadas entre varios países, con el apoyo de agencias estadounidenses especializadas en la lucha contra el narcotráfico. Aunque el cargamento fue asegurado y sus tripulantes quedaron bajo custodia, la investigación continúa abierta.
