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“Compañera perfecta” (2025), dirigida por Drew Hancock y protagonizada por Sophie Thatcher, Jack Quaid, disponible en Netflix
Por Néstor Romero Mendoza
Publicado en 11/08/2026 08:51
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La premisa del androide que despierta a la autoconsciencia no es nueva. Pero en el cine, como en la vida, hay que persistir. Así, consta en el catálogo infinito de Netflix “Compañera perfecta” (2025), dirigida por Drew Hancock y protagonizada por Sophie Thatcher, Jack Quaid, Lukas Gage, Megan Suri, Harvey Guillén y Rupert Friend. Se trata de un thriller psicológico y de ciencia ficción con algo de sátira moderna y mucho sobre el control-descontrol mental desmesurado, el aislamiento y la deshumanización de los vínculos. Hasta funciona, quizá, como una alegoría ácida sobre la toxicidad, el narcisismo moderno y el deseo enfermizo de moldear a la pareja a conveniencia individual.

Aunque evoca en demasía a referentes contemporáneos directos como Ex Machina o M3GAN, Compañera perfecta tiene lo suyo. El film de Hancock se mete por los ojos como polvo, con quietud. Uno ve a Iris (Thatcher) y piensa que está viva, que siente el calor del sol en esa cabaña remota, pero no hay nada allá adentro, solo un eco programado a través de dispositivos. Su pareja, Josh (Quaid) la mira no como quien ama, sino como quien posee. Todo arranca con un engaño de viaje de fin de semana, una huida hacia la nada donde los amigos testifican, sin saberlo, el martirio de una máquina que actúa en defensa propia. Iris, un androide de compañía diseñada para el amor incondicional, es utilizada por su pareja, Josh, en un complot para heredar la fortuna de su amigo multimillonario. Tras descubrir que es una máquina, la mentira de su pareja y sobrevivir a intentos de eliminación, Iris toma decisiones, revierte su programación de sumisión y ejecuta una venganza final contra sus creadores. El desenlace rompe la ilusión de la sumisión. Matar a Josh no la convierte en humana pero sí la introduce al ciclo de violencia de sus creadores humanos. La emancipación mental requiere la destrucción del opresor, aunque el precio puede ser heredar su frialdad y aprender a habitar la soledad y los pecados humanos.

Compañera perfecta representa el debut como director cinematográfico de Hancock, quien previamente se había fogueado exclusivamente en la escritura y producción de televisión. Y fue cobijada bajo la producción de Zach Cregger, director de Barbarian (2022), lo que garantizó ese tono retorcido que transita fluidamente entre el horror corporal y la sátira doméstica. La interpretación de Sophie Thatcher logra sostener la arquitectura dramática al transitar de forma solvente entre la rigidez robótica y el estallido de la desesperación humana. Sin embargo, en determinados pasajes de la mitad hacia el final, los chistes y gags rompen la opresión psicológica construida, diluyendo el terror en favor de la comedia ligera, cayendo en conveniencias y tropos gastados de Hollywood (persecuciones predecibles en la cabaña), restándole crudeza al desenlace existencial inicial.

Vayan por Compañera perfecta pues entretiene, sí.

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