Este documental es muy sencillo. Walt Disney, quién había revolucionado la historia del cine para siempre, se dio cuenta que incluso su maravilloso legado tenía limitaciones. Vio que aparecía la televisión y abrió esa puerta donde también lo cambiaría todo. Pero su verdadero propósito era otro: crear un parque de diversiones diferente y superior a todo lo conocido. Así nació Disneyland, inaugurado en el año 1955. Cuando arranca el documental, estamos en 1954 y no hay nada en el terreno donde se construirá el parque que lo cambiaría todo. En 80 minutos el documental nos cuenta como se logró lo imposible. Un proyecto titánico para el cuál Walt Disney puso todo lo que tenía en el mundo. No hay suspenso acerca del resultado, pero, aun así, es sorprendente. Podría haber sido una miniserie de varios episodios debido a la cantidad de material inédito disponible, pero se nota que querían hacer más un homenaje que un retrato épico de una empresa que parecía inalcanzable. Sirve también para mostrar que nada, pero nada en el mundo, se construye sólo por la genialidad de una persona, sino por el trabajo de cientos de personas que dieron lo mejor que tenían para construir algo que duraría mucho más allá de la época en la que se construyó.

Santiago Garcia
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