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La vivencia de satisfacción perdida
Por Néstor Romero Mendoza
Publicado en 31/01/2026 17:00
PENSAR
Ilustración de iStock

 

 ¿Te sientes vacío?

 

"Nuestra experiencia se compone más de ilusiones perdidas que de sabiduría adquirida", pensaba Joseph Roux. En la arquitectura del aparato psíquico que Freud montó, la "vivencia de satisfacción" original era el punto inicial donde el humano, tras el auxilio de otro, inscribía la huella de la plenitud. Los tiempos cambiaron y aquella capacidad de cierre también erosionó. Hoy, en la sociedad del rendimiento y la hiperconectividad que somos, nos caracteriza no la ausencia de placer, sino la incapacidad de habitarlo, síntoma de una civilización que ha sustituido la plenitud por la gratificación instantánea. Fugacidad.

En su generalidad, el mundo que hoy transitamos no es mejor ni peor que antes. Es diferente. Muy diferente. Y nuestro sistema mental de recompensa fue hackeado. Es como si poseer Algo no es suficiente, pero tener el Todo tampoco. Desde la neuropsicología se viene advirtiendo que la exposición constante a los micro-estímulos -por ejemplo, de los dispositivos móviles- genera una liberación de dopamina tan frecuente como efímera, que nos empuja a preferir recompensas inmediatas sobre objetivos significativos a largo plazo, atrofiando la tolerancia a la frustración y la capacidad de sentir satisfacciones profundas. Nunca hemos tenido tanto acceso a estímulos placenteros, pero los niveles de ansiedad y vacío existencial alcanzan máximos históricos.

Viktor Frankl, en "El hombre en busca de sentido", formula con su filosofía moderna que el sufrimiento puede convertirse en un camino para encontrar propósito, transformando la experiencia dolorosa en aprendizaje y fortaleza interior. Mas, ¿quién está dispuesto a sufrir? Sobre todo, cuando la vida se concentra en métricas de rendimiento y consumo, la libertad en una carga y la satisfacción en un simulacro, pues la comparación constante con el otro socava la autoestima y profundiza la sensación de insuficiencia. Ausencia fundamental de sentido. Humanos fragmentados.

La vivencia de satisfacción convoca presencia e inmersión para que una actividad pueda ser realmente gratificante y que el ruido de las cosas no aturda. No es una cuestión de acumulación. Sí de renuncia estratégica a la inmediatez para volver a habitar el tiempo del sentido. ¿Para dónde va la conciencia cuando su propio creador la rechaza?

 

Néstor Romero Mendoza

CEO www.vibramanabi.com

31/1/2026

 

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