
Que la velocidad sirva como instrumento para evadir la realidad no es nuevo. Eso, en esencia, es Taxi (2004), protagonizada por Queen Latifah, Jimmy Fallon, Gisele Bündchen y Jennifer Esposito.
Belle Williams (Latifah) es una mujer que ha sacrificado su vida personal por un sueño: ser piloto de NASCAR. Su taxi es un híbrido mecánico, una extensión de su propia ambición. En el otro extremo está Andy Washburn (Jimmy Fallon), un detective de la policía de Nueva York cuya incompetencia y torpeza al volante es legendaria. A ambos los junta el destino cuando un grupo de modelos brasileñas, lideradas por la gélida Vanessa (Bündchen), ejecuta una serie de robos bancarios impecables. Washburn necesita la destreza de Belle para capturar a quienes representan la perfección estética y técnica. Y el conflicto revienta aquí.
Revisar Taxi como espectador implica despojarse de cualquier análisis intelectual para abordarla, generosamente, como una comedia de acción comercial típica de principios de siglo. Aunque es un remake de la obra homónima de Luc Besson (1998), esta versión de Tim Story traslada la narrativa a una Nueva York vibrante, transformando el motor de la trama en una exploración permanente de la competencia de género y la redención del fracasado. Y, sin embargo, no termina de funcionar bien, cayendo en diálogos con humor simplón. Quizá, faltó imaginación para hacer reír y entretener de verdad.

Néstor Romero Mendoza
CEO www.vibramanabi.com
Periodista / Escritor / Espectador / Asesor de Comunicación Política Estratégica
18/2/2026