
Nuevos estudios publicados en medios internacionales como Daily Mail advierten sobre los riesgos para la salud hepática asociados al consumo episódico excesivo de alcohol, conocido como "binge drinking“.
Un artículo reciente del medio antes citado destaca que incluso un solo episodio mensual de ingesta abundante puede triplicar el riesgo de daño hepático grave, en particular para individuos con enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica (MASLD, antes llamada hígado graso no alcohólico). Esta condición afecta a una de cada tres personas adultas en Reino Unido y Estados Unidos, resultando más común en quienes presentan sobrepeso, diabetes tipo 2, presión arterial alta o colesterol elevado.
Según la investigación publicada en Clinical Gastroenterology and Hepatology —revista científica especializada en gastroenterología clínica— y dirigida por el hepatólogo Brian P. Lee de Keck Medicine, se analizaron datos de más de 8.000 adultos entre 2017 y 2023. Los resultados indican que quienes padecían MASLD y practicaban “binge drinking” al menos una vez al mes presentaban casi tres veces más probabilidades de desarrollar fibrosis hepática avanzada que quienes consumían alcohol de manera regular y moderada durante el mes.
Vale destacar que la fibrosis representa una etapa de cicatrización del hígado que puede avanzar a cirrosis, condición irreversible y potencialmente mortal.
El estudio define “binge drinking” como consumir cuatro o más tragos en un día para mujeres y cinco o más para hombres, al menos una vez al mes. Este patrón, observado principalmente en varones y adultos jóvenes, se reportó en aproximadamente la mitad de los participantes. Lee enfatizó que la forma de consumo, más allá de la cantidad total ingerida, es un factor de riesgo determinante para el daño hepático.
Otras investigaciones difundidas en Liver International —publicación europea líder en hepatología— y en The Lancet Gastroenterology and Hepatology, revista médica de referencia, coinciden en que el “binge drinking” multiplica el riesgo de enfermedad hepática grave, especialmente para quienes además presentan factores metabólicos como obesidad o diabetes.
Además, la progresión del daño hepático puede darse sin síntomas, dificultando el diagnóstico temprano. Dicha ausencia se produce porque el hígado puede seguir funcionando hasta etapas avanzadas de la enfermedad, de modo que la afectación solo se detecta en exámenes específicos o cuando aparecen complicaciones graves.

Mecanismos y contexto del daño hepático
Entidades como Cleveland Clinic, hospital universitario de Estados Unidos, y el Pittsburgh Liver Research Center, instituto de investigación en enfermedades hepáticas, señalan que la inflamación, el estrés oxidativo y procesos celulares provocados por el consumo agudo de alcohol contribuyen a la aceleración de la fibrosis y de la cirrosis en personas con MASLD. Estos mecanismos explican por qué el daño puede progresar rápidamente en presencia de factores metabólicos.
Los expertos sugieren evitar el “binge drinking” incluso en quienes consumen alcohol de forma moderada el resto del tiempo. Recomiendan consultar a profesionales de la salud ante factores de riesgo o la presencia de síntomas inespecíficos como fatiga o molestias abdominales, que podrían ocultar complicaciones hepáticas en evolución. Las campañas de prevención insisten en informar sobre los patrones de consumo y en la importancia de la detección temprana.
Prevención y recomendaciones
La educación sobre los riesgos y patrones de consumo ocupa un lugar central en las estrategias de salud pública desarrolladas por organizaciones internacionales y sistemas de salud. Se subraya la identificación proactiva de la MASLD en poblaciones de riesgo, persiguiendo detectar casos antes de que aparezcan daños irreversibles en el hígado.
Las autoridades sanitarias recalcan que la progresión asintomática de la enfermedad representa un desafío continuo y destacan la necesidad de información clara, acceso precoz a exámenes diagnósticos y consultas médicas regulares para aquellos con antecedentes familiares o factores metabólicos asociados.

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Con información de Infobae.