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Atención, recompensa y tempo: la música es el secreto de los atletas para resistir hasta un 20% más sin cansancio
Publicado en 19/05/2026 14:16
COSAS
Ilustración de la red / Con información de Infobae. #Vibra #Manabí #Nipponflex Pedidos: vibramanabi@gmail.com

Un estudio realizado en la Universidad de Jyväskylä, Finlandia, identificó que escuchar música de preferencia personal durante el ejercicio puede incrementar la resistencia física en un 20 %, sin que esto eleve la percepción de esfuerzo, según informó el portal científico Science Daily. El hallazgo, publicado en la revista Psychology of Sport & Exercise, sugiere que elaborar una selección musical adecuada podría facilitar entrenamientos más prolongados.

En la investigación liderada por Andrew Danso, del Centre of Excellence in Music, Mind, Body and Brain, se comprobó que los participantes consiguieron mantener la actividad casi seis minutos más cuando escuchaban su propia música y alcanzaron un promedio de 35,6 minutos de ciclismo de alta intensidad.

En contraste, aquellos que completaron la prueba en silencio resistieron solo 29,8 minutos de media. Este experimento involucró a 29 adultos físicamente activos, quienes realizaron dos pruebas a aproximadamente 80 % de su capacidad máxima: una con silencio total y otra con las canciones que ellos mismos eligieron, cuyo tempo oscilaba entre 120 y 140 beats por minuto (bpm).

Danso explicó que la música autoelegida actúa como herramienta para sostener el esfuerzo durante más tiempo sin incrementar la percepción de cansancio. “La música que uno escoge no cambia la condición física ni exige más al corazón; simplemente ayuda a tolerar más tiempo el esfuerzo. Puede ser una herramienta extremadamente sencilla y gratuita que permite a las personas entrenar más sin sentir mayor cansancio al final”, afirmó el investigador. Añadió que la lista de reproducción correcta puede transformar sesiones difíciles en prácticas más llevaderas y agradables.

El estudio reveló que, pese a aumentar la duración del ejercicio y el gasto energético, los niveles de frecuencia cardíaca y lactato medidos al final de ambas sesiones no difirieron significativamente. Así, los científicos determinaron que el impacto de la música no reside en reducir la carga física del entrenamiento, sino en extender la capacidad de los individuos para tolerar la estancia en lo que ellos denominan la “zona de dolor” sin incrementar la sensación de dificultad.

Por qué funciona: atención, recompensa y tempo

Los investigadores identificaron dos vías por las que la música produce ese efecto. La primera es atencional: al ocupar recursos cognitivos, la música reduce el peso perceptual de las señales de fatiga, como el ardor muscular o la sensación de falta de aire. El cerebro no deja de recibir esas señales, pero las procesa con menor intensidad.

La segunda es neurológica: la música activa circuitos cerebrales vinculados a la recompensa y la motivación, lo que eleva el estado de alerta general del organismo. Esa activación dejó una huella medible en el experimento: la frecuencia cardíaca de los participantes fue, en promedio, 2,9 pulsaciones por minuto más alta con música que en silencio a igual duración de ejercicio, diferencia que el equipo interpreta como reflejo de mayor activación del sistema nervioso simpático y no como señal de mayor esfuerzo metabólico.

El tempo de las canciones también fue un factor deliberado. Los participantes eligieron sus listas dentro de una ventana de 120 a 140 bpm, rango asociado en investigaciones previas con mejoras en el rendimiento durante el ciclismo. Varios de ellos señalaron, en las encuestas posteriores al experimento, que ese tempo superaba su cadencia real de pedaleo, de modo que la música no siempre estuvo sincronizada con el movimiento. Que el efecto positivo se mantuviera pese a esa desincronización refuerza la interpretación de que el mecanismo principal es perceptual y motivacional, no mecánico.

Uno de los hallazgos secundarios del estudio apunta a que el beneficio no depende del nivel físico de quien entrena. El equipo analizó si los participantes con mayor capacidad aeróbica obtenían una ventaja mayor o menor con la música y no encontró diferencias: el efecto fue comparable en todos los rangos de condición física evaluados. Para el autor principal, ese resultado amplía el alcance práctico del hallazgo, ya que sugiere que la estrategia puede ser útil tanto para deportistas con entrenamiento regular como para personas que se inician en la actividad física intensa.

Aplicación práctica y límites del estudio

La aplicación práctica de este hallazgo podría extenderse más allá del alto rendimiento. El investigador destacó que uno de los retos de la actividad física regular es evitar la sensación de agotamiento prematuro: “Muchas personas abandonan el entrenamiento intenso porque se sienten exhaustas muy rápido. Nuestra investigación demuestra que permitir que cada persona elija la música que la motiva puede incrementar la cantidad de entrenamiento de calidad.” De acuerdo con él, “esto podría traducirse en mayores mejoras en la forma física, mejor cumplimiento de los programas de ejercicio y, posiblemente, un aumento en la cantidad de personas físicamente activas”.

El equipo señaló, además, el potencial beneficio a escala social. Si la música permite transitar el ejercicio con menor malestar percibido y durante más tiempo, podría volverse un recurso para combatir los riesgos que derivan del sedentarismo y la baja condición física, dos factores de importancia creciente para la salud pública global.

Los propios autores advirtieron que los resultados deben leerse con cautela. El estudio contó con 29 participantes, cifra inferior a los 53 que el equipo calculó como necesarios para detectar efectos pequeños con solidez estadística. Danso indicó además que las pruebas se realizaron en ciclismo de laboratorio a carga fija, y que no está establecido si el efecto se replica en otros tipos de ejercicio ni si se sostiene a lo largo de sesiones repetidas en el tiempo.

La investigación se desarrolló en colaboración con las facultades de Humanidades, Ciencias Sociales, Ciencias del Deporte y la Salud de la Universidad de Jyväskylä, el Instituto Finlandés del Deporte de Alto Rendimiento (KIHU) y Springfield College. Los resultados integran nueva evidencia sobre la relación entre motivación musical y desempeño físico.

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