
En el indescifrable e inmenso catálogo de Netflix habita Nacidos para matar (conocida originalmente como Killer Elite, 2011), dirigida por el cineasta irlandés Gary McKendry. Se trata de una película de acción que se adentra en laberintos morales donde la violencia no es más que el síntoma de una ceguera colectiva.
Todo arranca en 1980. Los asesinos Danny Bryce (Jason Statham), Hunter (Robert De Niro), Davies (Dominic Purcell) y Meier (Aden Young) se encuentran en México para ejecutar una muerte por encargo. Durante la misión, Danny le dispara al objetivo en presencia de su hijo pequeño y, posteriormente, resulta herido de bala en el hombro durante la huida. Afectado por el impacto psicológico de este hecho, decide retirarse y regresar a su país natal, Australia. Sin embargo, un año más tarde, es llamado de urgencia desde Omán, donde Hunter se encuentra en cautiverio tras fracasar en una misión casi imposible.
Para salvarlo, Danny se presenta ante el jeque Amr (Rodney Afif), un rey depuesto de una pequeña región omaní que exige asesinar a tres exagentes del SAS: Steven Harris (Lachy Hulme), Steven Cregg (Grant Bowler) y Simon McCann (Daniel Roberts), por haber matado a sus tres hijos mayores durante la Rebelión de Dhofar. Como condición indispensable, Danny debe grabar en video las confesiones de los objetivos y hacer que sus muertes parezcan accidentales; si no completa la misión, Hunter será ejecutado.
Conociendo el precio de la vida y de la libertad, Danny decide actuar. Para complicar aún más las cosas, surge la figura de Spike (interpretado por Clive Owen), un hombre atrapado en las sombras de una organización secreta llamada "Los Hombres de la Pluma", cuyo único propósito es proteger los intereses imperiales y los secretos de aquellos que ya no visten el uniforme, pero siguen moviendo los hilos del Estado.
Comienza entonces una cacería global: de París a Londres, y de los desiertos de Oriente a los callejones de la civilización occidental, donde los cazadores se descubren cazados en un laberinto infinito. El desenlace de la película es de una ironía deslumbrante, como suelen ser las verdades cuando finalmente deciden quitarse la máscara. Tras cumplir con las ejecuciones impuestas, Danny descubre que el petróleo, el verdadero dios de esa alta sociedad, ha vuelto a reescribir las alianzas. El jeque ya no importa; los intereses británicos se han reorganizado y los sacrificios de sangre realizados no han cambiado absolutamente nada en la geopolítica del poder. En la confrontación final, Danny y Spike se encuentran cara a cara, no para matarse, sino para reconocerse en el vacío.
Si te gusta el género de acción, Nacidos para matar no te va a decepcionar. Su guion se basa en la novela The Feather Men (1991) de Sir Ranulph Fiennes, un autor que siempre afirmó que la sociedad secreta y los asesinatos de los miembros del SAS fueron reales. Esto provocó una enorme indignación en el Ministerio de Defensa británico y en las propias fuerzas especiales, quienes negaron rotundamente la existencia de dicho complot y de "Los Hombres de la Pluma".
Néstor Romero Mendoza
CEO www.vibramanabi.com
Periodista / Espectador / Asesor de Comunicación Política Estratégica
9/7/2026
