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Vibra & La arenga del día | Aprende a soñar
Por Néstor Romero Mendoza
Publicado en 01/08/2026 22:29
COLUMNA: LA ARENGA DEL DÍA / NÉSTOR ROMERO MENDOZA

Uno se queda a veces quieto, como las piedras de nuestros cerros, esperando que los días traigan lo que uno no ha salido a buscar. Dice la gente que soñar es puro aire. Sin embargo, el que no sueña ya está muerto en vida, aunque respire. Soñar es el motor que mueve la sangre.

No dejen que los días se les vayan como el agua entre los dedos, repitiendo que "así es la vida" o que "ya tocó la mala hora". Esa es la voz de los espectros que habitan el olvido. La vida no es lo que nos pasa; la vida es lo que hacemos con lo que nos pasa.

Y sí, en ocasiones nos da miedo arrancar porque vemos el camino largo, seco, lleno de espinas, pero la cabeza nuestra, ese motor que llevamos dentro, está hecha para movilizar. El informe de Global Entrepreneurship Monitor (GEM) Ecuador revela que nuestro país mantiene la tasa de emprendimiento temprano más alta de Latinoamérica y la segunda a nivel global. El ecuatoriano tiene el pecho lleno de ganas y las manos listas para combatir. Sin embargo, no nos llamemos al engaño. La misma estadística advierte que más del 50% de estos negocios nacen por pura necesidad y desesperación ante la falta de un empleo formal. Según datos del INEC, la desocupación golpea cada vez más a los jóvenes de entre 15 y 24 años, una realidad dura que nos obliga a no cruzarnos de brazos esperando que el destino nos pavimente la calle. Los estudios de psicología del comportamiento, por ejemplo, demuestran que las personas que escriben sus metas y las desmenuzan en tareas diarias aumentan su probabilidad de éxito en un 42%. El destino es de arcilla y se moldea con las manos ásperas del trabajo diario. Hay que empujar el alma, levantar los pies del polvo y caminar con rabia, inteligencia y con ganas.

Cuando usted se fija una meta con el alma, el cerebro activa un sistema que los científicos llaman Sistema de Activación Reticular (SAR). Eso no es brujería. Es un filtro biológico que se pone a trabajar para usted, limpiando la neblina y haciéndole ver los caminos, las oportunidades y las herramientas que antes tenía enfrente y no miraba por andar con los ojos cerrados.

La ciencia ha probado que la esperanza no es un sentimiento blando, sino una capacidad cognitiva estructurada. Quienes tienen alta esperanza diseñan múltiples rutas para llegar a su meta. Si un camino se les cierra por la sequía o las crisis, buscan la vertiente por el otro lado del monte. Saben que el fin no cambia, solo cambia la vereda. Si en tu ciudad los tiempos son raros y violentos, abandona y cámbiala por otra. Cuando a un ser vivo lo golpean los fracasos y se convence de que nada de lo que haga cambiará su suerte, se echa a morir.

Hay quienes gastan toda la vida planificando el sueño perfecto sin poner un solo ladrillo, aferrados a ideas viejas que no funcionan solo por el tiempo que ya perdieron. El exceso de análisis causa parálisis. El que se queda midiendo el viento toda la vida, jamás siembra ni recoge nada. El éxito no es un milagro que cae del cielo; es trabajo y coraje.

Miren sus manos, miren la fuerza que hay en esta provincia de mar y de campo. A pesar de que las veredas del empleo formal estén cuesta arriba, somos el pueblo que lidera la iniciativa en toda la región. La ciencia no miente: el movimiento se demuestra andando y el cerebro responde al grito del empeño. Escriban su rumbo hoy mismo, busquen en sus contactos, armen el plan y empiecen a caminar, aunque el primer paso sea corto y el cuerpo tiemble. Que el murmullo de Manabí no sea de quejas ni de fantasmas; que sea el rugido de un pueblo que aprendió a soñar despierto y que sale, con el machete de la voluntad en la mano, a cortarle las alas al fracaso. ¡Aprende a soñar que el camino es tuyo, a vibrar alto!

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