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Elize, sombras de una mujer” (2026), dirigida por Felipe Vellas, protagonizada por Lorena Comparato y Henrique Kimura e inspirada en un caso real que conmocionó a Brasil
Por Néstor Romero Mendoza
Publicado en 03/08/2026 12:33
SIN FILTRO: COLUMNA SOBRE PELÍCULAS SERIES DOCUMENTAL

El cine contemporáneo viene insistiendo en desenterrar muertos para volverlos a matar bajo el influjo del algoritmo. “Elize, sombras de una mujer” (2026) es una de esas producciones, inspirada en un caso policial que conmocionó a Brasil en 2012 y que ocupa el primer lugar como la película más vista, entre julio y agosto, en Netflix.

Por una hora y media, la obra, dirigida por Felipe Vellas, pretende adentrarse en los sótanos de la mente humana, pero no lo logra del todo. A menudo se queda en la superficie del melodrama televisivo. Elize Araújo Giacomini (Lorena Comparato), una mujer con una infancia fracturada por el abuso y la miseria, escapa de su pasado convirtiéndose en escort (acompañante) de alto nivel. En ese submundo de transacciones afectivas conoce a Marcos Kitano Matsunaga (Henrique Kimura), el opulento heredero del imperio de alimentos Yoki. Marcos se enamora de ella sumergiéndola en un oasis de lujos materiales que pronto se revelarán como una jaula. Él decide divorciarse de su pareja, para casarse con Elize. Procrean una hija, pero el matrimonio se pudre desde adentro debido a los celos destructivos, el desprecio de clase de la familia de él y las sospechas de infidelidad. En esa casa no se respiraba aire, se respiraban puras traiciones y ofendas guardadas. Entonces, tras contratar a un detective, Elize confirma que Marcos la engaña con otra mujer, otra escort, siguiendo su patrón conductual. Así, la noche del 19 de mayo de 2012, tras una fuerte discusión donde él amenaza con quitarle a su hija usando su inmenso poder económico, la tensión estalla. Elize toma un arma, dispara, le vuela la cabeza, descuartiza su cuerpo en el suelo del apartamento y esparce los restos en maletas por una zona boscosa de Cotia, para ver si la tierra, de pura lástima, se tragaba un pedazo de su propia miseria.

Lo más interesante del film es que su desenlace no opera como la resolución de un misterio tradicional, pues el crimen es de sobra conocido por la difusión mediática que tuvo. Radica en el despojo absoluto de las identidades proyectadas. Cuando la pantalla muestra el descenso de Elize hacia la confesión involuntaria y el encierro, el director nos revela que el asesinato no fue un acto de liberación, sino la consumación de su propia condena existencial. El zoom a los ojos de Elize devela el vacío, pues al destruir a Marcos, ella destruyó la única realidad que la mantenía a flote, aunque la violencia doméstica y la disparidad de clases sociales borraran por completo su individualidad. La interpretación de Lorena Comparato desborda contención magistral, balanceando la fragilidad de la víctima de abusos históricos con la frialdad milimétrica de quien ejecuta un acto macabro, gracias al sólido guion de Raphael Montes y Mariana Torres que se mantiene en una cuerda floja ética encomiable, logrando explicar los mecanismos de la violencia sin convertir esa búsqueda en una absolución.

Sin embargo, la trama de “Elize, sombras de una mujer” omite detalles cruciales del expediente real de 2012, incluyendo una advertencia profesional previa sobre la descompensación psicológica de Elize, su historial de explotación sexual infantil y su entrenamiento experto en caza para cometer el descuartizamiento. Estas omisiones suavizan la premeditación del crimen y la responsabilidad de la protagonista, optando por una narrativa estilizada de emoción violenta en lugar del relato judicial completo. Otro punto de fragilidad es que múltiples escenas del metraje se pierden en bucles casi infinitos de discusiones matrimoniales y escenas de sospecha que no aportan nuevos contextos, estancando el ritmo de un filme que, aunque perfila la profunda brecha social entre la élite brasileña y el origen humilde de Elize, prefiere refugiarse en el drama pasional en lugar de profundizar con más valentía en la podredumbre del privilegio corporativo.

Si tienen tiempo, vayan por Elize, sombras de una mujer, pues entretiene. No se van a arrepentir.

Néstor Romero Mendoza

CEO www.vibramanabi.com

Periodista / Espectador / Asesor de Comunicación Política Estratégica

3/8/2026

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