¿Sientes que tu parroquia, cantón o provincia va hacia el progreso?
"Los fracasos son los dedos con los que Dios señala el camino". Dicen que es una frase del escritor C. S. Lewis, a través de la cual se entiende que los errores y tropiezos en la vida son la forma en que un Ser Superior puede acompañar a las personas hacia un propósito más grande, indicando, tal vez, la dirección correcta para el crecimiento y el bienestar. En Administración Pública ese Ser Superior es equivalente a la Planificación Estratégica del Desarrollo.
No es lo mismo el pasado que la historia. La historia puede ser modificada en el tiempo por ser un relato. No así el pasado porque son hechos, esencialmente. De esta manera, la Planificación Estratégica del Desarrollo de los cantones manabitas y del Ecuador, al siglo XXI, debe ser asumida ya como una arquitectura compleja de sistemas y variables interconectadas, donde todo tiene que ver con todo. Aquí, quizá, nace el mayor error y horror que vienen cometiendo algunos GAD, que planifican su intervención para "habitantes estáticos" y no para una sociedad hiperconectada, demográficamente variable y climáticamente vulnerable.
Desde el positivismo tóxico se arrojan frases inspiracionales que sirven para pasar el rato con ilusión, porque de algo hay que vivir. Sin embargo, son poco útiles para construir algo cierto. “La mayor aventura que puedes pasar es vivir la vida de tus sueños”, es un ejemplo simple del simplismo. Si el administrador de una parroquia, cantón o provincia maneja esa visión, lo más probable es que su gestión sea tan efímera como su pensamiento. En la época del conocimiento, trascender del urbanismo reactivo de intuición al urbanismo predictivo de hechos y datos es el reto.
La nueva Planificación Estratégica del Desarrollo debe cimentarse en las ciencias. Es imposible seguir ignorando, por ejemplo, que para 2050 el 68% de la población mundial residirá en zonas urbanas, impulsado por el crecimiento demográfico y la migración rural-urbana en la búsqueda de mayores oportunidades económicas, de acuerdo a proyecciones de la ONU. Es decir, casi 7 de cada 10 personas vivirán en ciudades. Si Ecuador sigue sosteniendo el modelo de dispersión urbana, financieramente será insostenible. Tal vez la apuesta sea poner enfoque en ciudades compactas multiusos, que permita reducir el costo de inversión en infraestructura por habitante, dándole mayor usabilidad al suelo que ya cuenta con servicios básicos, reduciendo el consumo de combustibles pues se optimiza la logística del desplazamiento interno: “todo debe quedar cerca”. Este camino puede ser audaz, afortunadamente hay modelos tecnológicos que permiten simular el impacto de una política pública antes de su implementación física. Entonces, es cuestión de visión intentar algo nuevo. No obstante, eso no se logra con políticos que piensan y actúan igual que los de siempre.
La palabra obsesión quiere decir sitiado. Cuando no se puede salir de las murallas de la propia creencia, se está esclavizado en límites que impiden comprender que hoy las identidades son múltiples. Quiero, debo y puedo es el credo de la individualidad contemporánea. La sociedad del siglo XXI demanda una Gobernanza multinivel. Ya no basta con la infraestructura física; la infraestructura digital es el nuevo servicio básico. Sin embargo, el territorio más exitoso no es el que tiene más tecnología, sino el que la utiliza para cerrar la brecha de desigualdad y mejorar la vida de la gente, entendiendo que somos seres adaptativos. La rigidez de los tradicionales planes maestros a 20, 30 años seguirán fracasando frente a la volatilidad de la economía nacional y mundial, así como ante los intereses de la nueva sociedad. La planificación no es un destino. Es el proceso permanente de gestionar la complejidad persistente. “Los fracasos son los dedos con los que Dios señala el camino”. La derrota enseña más que la victoria, siempre. Pero hay que dejar la derrota atrás. Hay que animarse a ser diferente.

Néstor Romero Mendoza
Asesor de Comunicación Estratégica
CEO de www.vibramanabi.com
5/2/2026