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“Ni en tus sueños” (2010), dirigida por Jim Field Smith y protagonizada por Jay Baruchel y Alice Eve
Por Néstor Romero Mendoza
Publicado en 07/08/2026 09:14
SIN FILTRO: COLUMNA SOBRE PELÍCULAS SERIES DOCUMENTAL

A finales de la década del 2000, Hollywood se obsesionó con un arquetipo de producciones: el hombre infantilizado, inseguro y estancado que, por azares del destino, es rescatado por una mujer que parece habitar un plano existencial superior. “Ligeramente embarazada” y “500 días con ella” formaron parte de ese fenómeno. En esa línea, y a la actualidad, gracias al algoritmo de Netflix para Ecuador, “Ni en tus sueños” (2010) viene ocupando el top 10 de películas más vistas en esta primera semana de agosto. O quizá porque no disfraza la fealdad ni la mediocridad con cinismo ni con filtros de estética. Es un retrato plano, rústico y hasta a veces vulgar, pero profundamente real, sobre el miedo a no ser suficiente en un mundo que mide el valor humano con números del 1 al 10.

Durante 104 minutos, Ni en tus sueños va de esto: Allá en Pittsburgh, donde el cielo siempre parece cargado de aviones que vienen y se van, vive Kirk Kettner (interpretado por Baruchel). Trabaja como guardia de seguridad en el aeropuerto local. Sus días transcurren entre el destrato de su familia que incluso ha adoptado entre ellos a su manipuladora exnovia (Marnie) y las pláticas estériles con sus tres amigos, atrapados también en sus propias mediocridades. Un día, el azar trae a Molly McCleish (Alice Eve) al aeropuerto. Molly es una mujer deslumbrante, una organizadora de eventos exitosa que, en el ajetreo del control de seguridad, olvida su teléfono celular. Kirk lo recupera y se lo resguarda. Al regresar por él, agradecida y cansada de los hombres arrogantes que la ven como un trofeo, Molly lo invita a un partido de hockey y, posteriormente, inicia un romance con él. A partir de ahí, la trama se convierte en un calvario de inseguridades. Todo el entorno de Kirk le repite, como un murmullo de fantasmas, que ella es un "10" y él un "5" (valoración de belleza física), que el universo tiene leyes y que él está jugando fuera de su liga. Saboteado por su propio miedo, Kirk termina rompiendo con ella tras un desastroso encuentro íntimo. Solo tras un doloroso viaje de introspección, y ayudado por la revelación de que Molly también es un ser roto con sus propios complejos, Kirk vuelve a buscarla antes de que vuele a París, logrando finalmente una reconciliación basada en la igualdad humana y no en las castas de la apariencia.

Quizá los puntos más solventes de Ni en tus sueños vienen de la interpretación de Jay Baruchel, quien logra transmitir una vulnerabilidad incómoda que sostiene el núcleo emocional de la cinta. Los actores que interpretan a los adinerados y exigentes padres de Molly en la película son, en la vida real, Trevor Eve y Sharon Maughan, los verdaderos padres de la actriz Alice Eve, lo que añadió una tensión de autenticidad orgánica a las escenas familiares. Retratar a la familia del protagonista como un nido de buitres que prefiere y abraza a la exnovia abusiva por encima de su propio hijo es un acierto de humor negro interesante. Mas, la carga de múltiples escenas innecesarias hace que la trama se siente que va a marcha forzada, arrodilladas hacia el obligatorio desenlace feliz, traicionando la atmósfera de imposibilidad existencial que construyó con tanto esmero.

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