Cuando se acercan las elecciones, solemos preguntarnos quién ganará. Sin embargo, existe otra pregunta que merece nuestra atención: ¿qué ocurre si elegimos a alguien que después no puede ejercer el cargo?
En Ecuador, una persona investigada por la Fiscalía puede participar en elecciones mientras no tenga un impedimento establecido por la ley. Estar bajo investigación no significa ser culpable, y toda persona tiene derecho a que se presuma su inocencia.
Pero existe un detalle que pocos conocen. El artículo 108 del Código de la Democracia establece que, desde que una candidatura es oficialmente calificada hasta que se proclaman los resultados electorales, la persona candidata recibe una protección temporal frente a la privación de libertad y al procesamiento penal, con excepciones para determinados delitos. Esta disposición busca evitar persecuciones políticas durante las elecciones, aunque también puede representar una protección judicial temporal para quien enfrenta problemas con la justicia.
¿Y qué sucede si esa persona gana las elecciones?
Aquí aparece el verdadero problema. Si posteriormente recibe una sentencia condenatoria definitiva, podría quedar impedida de continuar ejerciendo el cargo. El artículo 64 de la Constitución contempla la suspensión de derechos políticos cuando existe una condena a prisión, mientras esta subsista. El artículo 233 también establece prohibiciones para ejercer cargos públicos por determinados delitos de corrupción.
Además, los artículos 332 y 333 del COOTAD permiten remover a una alcaldesa, alcalde, prefecta o prefecto que tenga una sentencia definitiva por cualquier delito, mediante el procedimiento que establece la ley.
EN PALABRAS SENCILLAS: PODEMOS ELEGIR A UNA PERSONA QUE, TIEMPO DESPUÉS, TENGA QUE DEJAR EL CARGO POR UNA DECISIÓN JUDICIAL. Y entonces, quien termine gobernando podría ser alguien distinto de quien recibió directamente nuestros votos.
¿Es esto un desperdicio del voto? Legalmente, el voto sigue siendo válido. Sin embargo, existe el riesgo de que la ciudadanía no vea cumplida su decisión de ser gobernada por la persona que eligió.
Advertir esta posibilidad no constituye una campaña sucia ni significa condenar anticipadamente a nadie. Es una cuestión de lógica electoral, responsabilidad política y respeto a la ciudadanía. PORQUE ANTES DE PREGUNTARNOS QUIÉN PUEDE GANAR UNA ELECCIÓN, TAMBIÉN DEBERÍAMOS PREGUNTARNOS SI PODRÁ EJERCER EL CARGO PARA EL CUAL SOLICITA NUESTRA CONFIANZA.

María Cristina Kronfle Gómez - @mckronfle
Abogada / Máster en Administración Pública / Activista
Columnista www.vibramanabi.com
30/10/2026