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Energía al límite: Cuando el consumo crece más rápido que las soluciones
Por: Érika Vaca Rodríguez
Publicado en 23/07/2026 08:21
COLUMNA DE OPINIÓN: PENSÁNDOLO BIEN / ÉRIKA VACA RODRÍGUEZ

El récord histórico de demanda eléctrica en Ecuador debe ser leído con atención ciudadana, no con miedo, pero tampoco con indiferencia. El pasado 15 de julio, entre el calor de la Costa, los aires acondicionados encendidos, los televisores prendidos por el partido entre Argentina e Inglaterra en el Mundial y el consumo habitual de hogares, comercios e industrias, el país alcanzó una demanda nunca antes vista: 5.634 megavatios. Para ponerlo en palabras sencillas, es como tener una casa diseñada para soportar cierto número de electrodomésticos, pero de pronto todos prenden al mismo tiempo la ducha eléctrica, el aire, la refrigeradora, la lavadora y el horno. Si el sistema no está preparado, tarde o temprano empieza a sentirse la sobrecarga.

El dato preocupa porque el propio plan energético estimaba que para 2026 el consumo máximo sería de 5.206 megavatios, es decir, 428 megavatios menos que la realidad registrada. Que un país consuma más energía no necesariamente es malo; incluso puede reflejar más actividad económica, más tecnología, más producción y más necesidades en los hogares. El problema aparece cuando la demanda crece, pero la generación eléctrica no avanza al mismo ritmo. Es como una familia que cada año tiene más gastos, pero mantiene el mismo ingreso: al inicio se ajusta, luego se endeuda y finalmente empieza a recortar lo básico. En electricidad, ese recorte se llama racionamiento.

El consultor energético Ben Cevallos ha señalado que el aumento de la demanda es normal y que le corresponde al Gobierno tomar medidas para evitar nuevos cortes de energía. Por ahora, según el análisis, el país ha logrado cubrir el consumo actual; sin embargo, el verdadero riesgo está en lo que viene. El estiaje, que normalmente inicia en octubre y puede extenderse hasta los primeros meses del siguiente año, reduce la capacidad hidroeléctrica porque hay menos agua disponible para generar energía. A eso se suma el posible impacto del fenómeno de El Niño, que puede traer más calor, más uso de aires acondicionados y, por lo tanto, más presión sobre el sistema. Es como llenar un tanque con menos agua, mientras más personas hacen fila con baldes más grandes.

El consultor Jorge Luis Hidalgo advierte que Ecuador tiene un déficit de nueva generación de aproximadamente 1.300 megavatios. Esa cifra es clave porque muestra que el problema no se resuelve solo pidiendo a la gente que apague focos. Se necesita inversión, planificación, mantenimiento, contratos bien hechos, transparencia y una política energética seria. Pero también hay un punto de fondo: si el país subsidia energía sin una recaudación sana, incluso a sectores de alto consumo como grandes industrias o mineras, entonces el sistema puede quedarse sin recursos para crecer. Es como vender pan por debajo del costo todos los días: al principio la gente compra feliz, pero después el panadero no tiene para harina, horno ni empleados.

Aquí también entra la responsabilidad ciudadana. No podemos resolver un déficit nacional desde una casa, pero sí podemos ayudar a reducir picos de consumo. Usar el aire acondicionado a una temperatura moderada, apagar equipos que no se utilizan, revisar instalaciones eléctricas, aprovechar la luz natural, evitar conectar muchos aparatos de alto consumo al mismo tiempo y cuidar el consumo en horas de mayor demanda son acciones pequeñas, pero útiles. También los negocios pueden organizar horarios de uso de equipos, revisar motores, refrigeradores, luminarias y fugas de energía. Es como cuidar el agua en época seca: una llave abierta no vacía sola el reservorio, pero millones de llaves abiertas al mismo tiempo sí hacen la diferencia.

La mayor recomendación ciudadana, sin embargo, es no perder de vista la exigencia pública. Ecuador no puede vivir cada año con la angustia de si regresan o no los apagones. La ciudadanía debe pedir información clara: cuánta energía falta, qué proyectos están operativos, cuáles siguen en papeles, cuánto cuestan las soluciones temporales y qué plan real existe para octubre, noviembre y diciembre. El consumo llegó a 5.634 megavatios, el país superó en 428 megavatios lo planificado y el déficit de nueva generación bordea los 1.300 megavatios. Con esos números, la prevención no puede esperar. Porque cuando falta energía, no solo se apaga una casa: se detiene un negocio, se afecta una escuela, se complica un hospital, se pierde producción y la vida diaria de millones de ecuatorianos vuelve a quedar dependiendo de una planificación que debió hacerse antes.

Érika Vaca Rodríguez

Relacionista Pública - Máster en Inbound Marketing

Columnista www.vibramanabi.com

23/7/2026

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