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Cuatro años de decisiones se definen en una sola papeleta
Por: Érika Vaca Rodríguez / Relacionista Pública - Máster en Inbound Marketing
Publicado en 11/09/2026 14:06
COLUMNA DE OPINIÓN: PENSÁNDOLO BIEN / ÉRIKA VACA RODRÍGUEZ

Las próximas elecciones seccionales no deberían comenzar el día que recibamos la papeleta en nuestras manos. Empiezan mucho antes, cuando como ciudadanos decidimos informarnos, preguntar y conocer quiénes aspiran a dirigir nuestros municipios, prefecturas y juntas parroquiales. Votar no es solamente escoger un nombre: es entregar temporalmente nuestra confianza para que otros administren recursos públicos y tomen decisiones que afectan nuestra vida diaria.

La Constitución, en su artículo 61, reconoce entre los derechos de participación el derecho a elegir y ser elegidos, participar en asuntos de interés público y fiscalizar los actos del poder público. Y aquí hay una palabra clave: fiscalizar. Nuestra responsabilidad ciudadana no termina cuando depositamos el voto; también implica estar atentos a lo que se promete, lo que se contrata, lo que se ejecuta y, sobre todo, a lo que finalmente se cumple.

Por eso, prepararnos para las próximas seccionales significa aprender a mirar más allá de una fotografía, un discurso o una publicación en redes sociales. Tenemos derecho a conocer las propuestas, pero también tenemos el deber ciudadano de contrastarlas con la realidad. ¿Cuánto cuesta lo que se promete? ¿Es competencia de esa autoridad? ¿Existe planificación? ¿De dónde saldrán los recursos? Preguntar no es atacar a un candidato; preguntar es ejercer ciudadanía.

El Código de la Democracia también establece principios relacionados con la participación, la transparencia y la equidad del proceso electoral. Y en tiempos de redes sociales tenemos una responsabilidad adicional: no convertirnos en multiplicadores de rumores, noticias falsas o acusaciones sin pruebas. Antes de compartir, hay que verificar; antes de defender o atacar, hay que conocer. Una democracia saludable necesita ciudadanos informados, no ciudadanos manipulados.

Y hay algo más: las elecciones seccionales tienen una particularidad que muchas veces olvidamos. Quien llegue a una alcaldía, prefectura o junta parroquial tendrá que enfrentar problemas concretos: agua potable, alcantarillado, vialidad, seguridad, basura, espacios públicos, desarrollo rural y servicios. Por eso, el voto debería estar conectado con nuestras necesidades reales y no solamente con simpatías personales. No se trata de votar por quien grita más fuerte, sino por quien presenta respuestas serias y verificables.

Así que la preparación para las próximas seccionales empieza hoy. Revisemos propuestas, conozcamos las competencias de cada autoridad, comparemos trayectorias, exijamos transparencia y participemos. Y cuando llegue el momento de votar, hagámoslo con memoria y con criterio. Porque una elección dura un día, pero las consecuencias de esa decisión pueden acompañarnos durante cuatro años. La democracia no solamente necesita buenos candidatos; necesita ciudadanos despiertos, responsables y dispuestos a hacer valer su voz.

Érika Vaca Rodríguez

Relacionista Pública - Máster en Inbound Marketing

Columnista www.vibramanabi.com

11/9/2026

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